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2026-02-18
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Contratar servicios especializados sin verificar que el proveedor cuenta con un registro vigente avalado por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS) puede derivar en multas millonarias
La contratación de servicios
especializados se convirtió en uno de los puntos más vigilados por las
autoridades laborales y fiscales en México. Desde la reforma en materia de
subcontratación de 2021, la verificación del Registro de Prestadoras de
Servicios Especializados u Obras Especializadas (REPSE) dejó de ser una buena
práctica para convertirse en una obligación legal. Es por ello, que
omitir este paso puede implicar sanciones económicas severas y riesgos que
comprometen la continuidad del negocio.
De acuerdo con información de
la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH), la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social en coordinación con el IMSS, el SAT y el
Infonavit, realizaron más de 3,000 acciones de inspección en materia de
outsourcing, imponiendo multas por más de 27 millones de pesos a
empresas que incumplen la legislación vigente.
La Ley Federal del Trabajo
prevé sanciones para las empresas que contraten servicios especializados con
proveedores que no cuenten con registro vigente en el REPSE. Estas multas van
de 2,000 a 50,000 veces la UMA, lo que puede representar montos de 234,000 hasta 5 millones 865,500 pesos para 2026.
En este sentido, el presidente
de la AMECH, Francisco Martínez Domene, advirtió que omitir la verificación del
registro no es un error menor
“Cualquier empresa
interesada en contratar un Proveedor de Servicios Especializados u Obras
Especializadas debe verificar, antes de firmar un contrato, que dicho proveedor
cuente con registro vigente en el REPSE”, mencionó.
Además de la multa directa, la
contratación irregular puede abrir la puerta a revisiones integrales en materia
laboral, fiscal y de seguridad social.
¿Por qué el REPSE
es obligatorio?
El REPSE es el mecanismo
mediante el cual la STPS valida que una empresa está autorizada para prestar
servicios especializados u obras especializadas. Este registro confirma que el
proveedor cumple con requisitos legales y que sus servicios no forman parte del objeto
social ni de la actividad económica preponderante del contratante. Es decir, se
busca evitar la simulación de actividades que profesionistas padecían durante
el Outsourcing, el cual los registraban con un puesto e ingreso no vinculado a
sus actividades reales a la empresa subcontratante.
De acuerdo con AMECH, la
verificación del REPSEes un paso básico de control que puede realizarse
de manera pública. No hacerlo expone a la empresa contratante a sanciones
económicas, pero también a contingencias más profundas.
“Más allá de las multas, contratar proveedores no certificados o sin
procesos adecuados de evaluación puede derivar en litigios, cancelación de
contratos, auditorías fiscales, pérdida de reputación y desconfianza por parte
de clientes, inversionistas y colaboradores”, mencionó Francisco Martínez.
Responsabilidad
solidaria: el riesgo más allá de la multa
Uno de los puntos más
sensibles de la reforma es la figura de responsabilidad solidaria. Si el
proveedor de servicios especializados incumple con sus obligaciones laborales,
fiscales o de seguridad social, la empresa contratante puede ser considerada
responsable directa frente a los trabajadores involucrados.
Por ello, la legislación exige
que el proveedor entregue periódicamente documentación que acredite el
cumplimiento de sus obligaciones.
Comprobantes fiscales (CFDI) de nómina de los
trabajadores utilizados
Declaraciones y pagos de retenciones de ISR por
salarios
Comprobantes de pago de cuotas al IMSS y
aportaciones al Infonavit
Declaraciones y pagos de IVA correspondientes al
periodo facturado
La ausencia de esta
información no solo incrementa el riesgo de sanciones, sino que puede provocar
la pérdida del derecho a deducir el gasto o acreditar el IVA, con
impactos financieros inmediatos.
¿Qué pasa si el
servicio no es realmente especializado?
La legislación menciona que los
servicios especializados no deben formar parte del objeto social ni de la
actividad económica preponderante de la empresa contratante. Cuando esto no
se cumple, los pagos realizados al proveedor pueden carecer de efectos
fiscales, sin perjuicio de las multas que pueden alcanzar montos millonarios.
A esto se suman obligaciones
informativas ante IMSS, Infonavit y SAT, cuyo incumplimiento también genera
sanciones económicas relevantes.
Contratar sin
REPSE: una mala decisión estratégica
Para la AMECH, el contexto
actual de fiscalización obliga a las empresas a cambiar su enfoque. Ya no se
trata solo de cumplir la ley, sino de proteger la operación.
“En un contexto donde la
transparencia y el cumplimiento son valores clave, una mala decisión en la
cadena de suministro puede tener consecuencias duraderas”, subrayó.
En este nuevo entorno laboral,
verificar el REPSE antes de firmar un contrato no es un trámite administrativo
más. Es una medida de control que puede marcar la diferencia entre una relación
comercial segura y una contingencia que comprometa seriamente el negocio.