¿Cuáles son los riesgos de normalizar el burnout en las
empresas?
Créditos de la imágen: Foto de Leonardo Aparicio
El estrés laboral dejó de percibirse únicamente como un problema individual y comenzó a impactar a indicadores clave para las organizaciones como rotación, ausentismo y costos de salud
Durante el panel organizado por Edenred “Estrés laboral y burnout: su impacto en la rotación de personal”, especialistas en recursos humanos, salud ocupacional y beneficios corporativos coincidieron en que las empresas todavía enfrentan retos para detectar de manera oportuna señales de agotamiento entre sus colaboradores y construir estrategias preventivas alineadas con las necesidades reales del talento.
Además, advirtieron que normalizar el agotamiento laboral incrementa riesgos de rotación, enfermedades y baja productividad en las organizaciones. De acuerdo con datos compartidos durante el encuentro, el 92% de los colaboradores en México reportó haber experimentado síntomas de burnout en el último año, mientras que el 93% considera el bienestar tan importante como el salario.
Asimismo, se indicó que el costo de reemplazar a un colaborador puede representar entre el 50% y el 200% de su salario anual, lo que lleva a las empresas a prestar mayor atención a factores relacionados con salud mental, satisfacción laboral y permanencia del talento.
De acuerdo con la mesa de diálogo, se indicó que el desgaste laboral está relacionado con un entorno de trabajo más acelerado, mayores exigencias operativas y expectativas permanentes de disponibilidad.
“Estamos viviendo un mundo totalmente acelerado donde la exigencia es más elevada y por supuesto que todo el mundo quiere todo con inmediatez”, señaló Gerardo Granados, Head de Cultura Corporativa & RSE.
También se expuso que el agotamiento laboral ya no solo impacta el estado emocional de los colaboradores, sino que comienza a reflejarse en métricas relacionadas con productividad, rotación y desempeño organizacional.
Incluso, durante el panel se mencionó que a nivel global la caída en el compromiso laboral alcanzó 20% en 2025, mientras que el estrés crónico representa pérdidas millonarias para las empresas por ausencias, baja productividad y enfermedades relacionadas con desgaste prolongado.
Además, advirtieron que gran parte de las organizaciones continúan normalizando el cansancio y las cargas excesivas de trabajo, pese a que esto puede derivar en problemas físicos, emocionales y operativos.
Los especialistas señalaron que existen señales físicas y conductuales que permiten identificar posibles cuadros de estrés o burnout antes de que evolucionen a problemas más graves.
Entre ellas destacaron agotamiento constante, bajo rendimiento, errores recurrentes, dolores musculares, cefaleas y desconexión emocional con el trabajo.
“Empiezan una serie de actitudes que van a poder identificar en el colaborador como una baja en el rendimiento”, explicó el Dr. Isaac Flores Zitle, especialista en Salud Ocupacional de Hospitales MAC.
Asimismo, indicaron que el estrés sostenido puede derivar en enfermedades cardiovasculares, trastornos musculoesqueléticos y otros padecimientos relacionados con el desgaste crónico.
Durante la conversación también se destacó que los síntomas se minimizan o se consideran parte normal de la rutina laboral, lo que retrasa la atención y aumenta el riesgo de afectaciones mayores.
Uno de los mayores problemas identificados fue la falta de congruencia entre el discurso corporativo y la experiencia diaria de los trabajadores, situación que influye directamente en la permanencia del talento.
Indicaron que una de las razones por el cual, las personas abandonan las organizaciones es cuando las promesas relacionadas con bienestar, crecimiento o equilibrio laboral no se cumplen en la práctica.
“Todo lo que hacemos en un inicio no se cumple y esa es una de las principales causas el por qué los equipos deciden abandonar una empresa”, afirmó Karinna García, Head of Talent Development & Total Reward.
También se expuso que las nuevas generaciones priorizan cada vez más aspectos relacionados con bienestar, flexibilidad y desarrollo profesional, por lo que las organizaciones enfrentan mayores retos para retener talento cuando no logran responder a esas expectativas.
Además, especialistas señalaron que la desconexión emocional con el trabajo y la falta de reconocimiento aceleran los niveles de desgaste laboral y aumentan el riesgo de rotación.
Se reiteró que las organizaciones toman decisiones sobre bienestar sin contar con diagnósticos claros sobre las necesidades de sus colaboradores.
Incluso, se compartió que el 52% de las áreas de recursos humanos nunca ha medido la satisfacción de sus beneficios, lo que dificulta identificar si las estrategias implementadas realmente responden a las necesidades del talento.
Ante ello, recomendaron fortalecer la escucha activa, medir indicadores relacionados con satisfacción, rotación y ausentismo, además de involucrar a líderes y mandos medios en estrategias preventivas.
También coincidieron en que el bienestar ya no puede abordarse únicamente como un beneficio adicional, sino como parte de la cultura organizacional y de la estrategia de negocio.