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El número de incidentes laborales coloca a México entre los países con mayor riesgo para los trabajadores, siendo la industria de la construcción una de las más peligrosas
México enfrenta un escenario complejo en materia de seguridad laboral. De acuerdo con el estudio Análisis comparativo de la tasa nacional de mortalidad en la industria de la construcción, de 2022, México se posicionó como el tercer país con mayor índice de accidentes laborales, solo por detrás de China y Corea del Sur.
Este dato evidencia que, más allá del crecimiento económico y del dinamismo industrial, persiste un reto estructural en la prevención de riesgos y en la protección efectiva de los trabajadores.
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Accidentes laborales: un desafío persistente para la industria
La problemática se refleja también en los registros nacionales, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la industria de la construcción fue la cuarta con mayor número de accidentes de trabajo en 2024, con 44,474 casos reportados. Estas estadísticas confirman que se trata de uno de los sectores con mayor vulnerabilidad, tanto por el tipo de actividades que realiza como por el volumen de personal involucrado.
Trabajos en altura, excavaciones, soldaduras, maniobras de carga, montaje de estructuras e instalaciones eléctricas forman parte de la operación cotidiana en las obras, lo que incrementa la probabilidad de incidentes si no existen protocolos estrictos de seguridad y supervisión continua.
Es por ello, que las empresas de la industrias de la construcción y PyMES no deben pasar por alto la contratación de un seguro de responsabilidad civil, el cual respalda cada fase o etapa del proyecto constructivo, así lo destacó Luis Contreras, director de ingeniería en HDI Global México, aseguradora de empresas del sector constructivo.
Un sector estratégico con alta exposición al riesgo
A pesar de estos desafíos, la construcción mantiene un papel central en la economía. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalaron que durante el segundo trimestre de 2025 este sector aportó 7.1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Esta contribución se da en un contexto de expansión de proyectos de infraestructura, vivienda, desarrollos industriales y obras vinculadas a energía.
Además, informes de mercado estiman que la industria podría crecer alrededor de 4.5% entre 2025 y 2029, impulsada por grandes proyectos y eventos de alto impacto. Este crecimiento proyectado implica una mayor actividad en obra, más personal en campo y, en consecuencia, una ampliación de los riesgos si no se refuerzan los mecanismos de prevención.
¿Por qué la seguridad y el aseguramiento se vuelven críticos?
La gestión de la seguridad en construcción no se limita al cumplimiento normativo. Incluye esquemas de seguridad ocupacional, permisos de trabajo, diagnósticos permanentes, capacitación y alineación de procesos a estándares técnicos. A estos elementos se suma un componente cada vez más relevante, como son los seguros especializados en construcción.
En este sentido, Luis Contreras, explicó que la protección de una obra civil mediante seguros corporativos puede dividirse en dos grandes bloques: los riesgos operativos, que abarcan desde obras concluidas hasta proyectos con ciclos largos como los de energía renovable, y los riesgos propios del proceso constructivo, que corresponden a las etapas de construcción y montaje.
Esta diferenciación permite estructurar coberturas acordes a la naturaleza de cada proyecto y a los riesgos específicos que se presentan en cada fase, reduciendo el impacto financiero de incidentes que pueden ir desde daños materiales hasta interrupciones prolongadas de obra.
Grandes obras exigen mayor control y seguridad laboral
Los proyectos de gran escala evidencian la necesidad de esquemas integrales de protección. Un ejemplo que menciona HDI Global es la remodelación del Estadio Azteca, donde se contempla actividades de demolición parcial, reforzamiento estructural, instalación de nuevas gradas y sistemas eléctricos, en donde el costo integrado del proyecto se estima en 2,100 millones de pesos, de acuerdo a cifras de la empresa propietaria Ollamani.
En este tipo de desarrollos, un error humano, un fallo estructural o un fenómeno climatológico puede derivar en retrasos significativos, incremento de costos y riesgos para el personal, lo que evidencia la necesidad de contar con herramientas que respalden tanto la continuidad de los trabajos como la protección de los trabajadores.
“Entre las principales causas de suspensión de obras están los errores humanos o malas maniobras, los fallos estructurales y las condiciones climáticas. Un seguro de construcción ayuda a prevenir, mitigar y respaldar estas situaciones”, mencionó Luis Contreras.
Seguridad laboral y nuevos entornos productivos
Ante un entorno donde México figura entre los países con mayores índices de accidentes laborales, el fortalecimiento de la prevención, la supervisión y los esquemas de aseguramiento se vuelve un elemento estratégico.
En sectores como la construcción, estas medidas no solo buscan reducir la incidencia de siniestros, sino proteger la viabilidad de los proyectos, salvaguardar a los trabajadores y contener los impactos económicos asociados a los riesgos inherentes a la actividad e incluso, proteger la reputación de la empresa constructora que puede responder y reparar los daños en caso de un accidente.
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