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La volatilidad arancelaria se perfila como una constante que obligará a las empresas importadoras a replantear logística, inventarios y planeación
El recuento de 2025 deja una señal para las empresas que importan mercancías a México, en donde los aranceles ya no operan como ajustes excepcionales, sino como una dinámica permanente del comercio internacional.
Todo esto, impulsado por la política comercial de Estados Unidos, particularmente con Asia, que se utilizó como herramienta de presión geoeconómica, generando efectos directos en costos, tiempos de entrega y disponibilidad de insumos para los países que requerían de sus productos.
Es por ello, que de cara al 2026, se prevé que los cambios arancelarios sigan la misma dinámica inesperada de ajustes, lo que obliga que los importadores en México desarrollen estrategias que minimicen sus pérdidas ante retrasos y alzas en precios.
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3 Consejos para empresas que importan a México para el inicio
Para el siguiente año, el entorno apunta a mayor incertidumbre en la aplicación de tasas arancelarias, amenazas de nuevos ajustes y una logística global más congestionada que visualizan un escenario en el que importar sin planeación avanzada representa un riesgo operativo.
En este sentido, especialistas coinciden en que la clave no será anticipar cada cambio, sino construir cadenas de suministro capaces de adaptarse con rapidez, para el cual el Director General de Mail Boxes Etc. México, IIan Epelbaum identificó tres movimientos que las empresas deben aplicar para reducir riesgos y contratiempos en su operación.
1- Anticipar embarques críticos para reducir riesgos operativos
El primer ajuste que deben considerar las empresas importadoras es la anticipación de embarques estratégicos. En un entorno donde los aranceles pueden modificarse con poca advertencia, un retraso en aduanas o una inspección adicional puede generar incumplimientos contractuales en cascada.
Adelantar pedidos permite amortiguar impactos derivados de cambios regulatorios, congestión portuaria o variaciones súbitas en los costos de internación. Esta estrategia no elimina el riesgo, pero sí amplía el margen de maniobra para absorber contingencias sin afectar la continuidad operativa ni el abasto al mercado.
2- Diversificar orígenes y rutas sin abandonar la eficiencia
El segundo consejo apunta a reducir la dependencia de un solo origen o ruta logística. La tensión arancelaria entre Estados Unidos y China demostró que concentrar el suministro en una región específica incrementa la exposición a decisiones políticas ajenas a la operación empresarial.
Diversificar no implica abandonar el conteniente asiático como proveedor, sino complementar el portafolio con alternativas regionales o rutas distintas que permitan redistribuir riesgos. Para las empresas que importan a México, esta estrategia también fortalece l a capacidad de reacción ante cambios repentinos en tarifas, inspecciones o requisitos de cumplimiento.
3- Acercar inventarios al consumidor final
El tercer ajuste clave para 2026 es replantear la ubicación de los inventarios. En un contexto de alta volatilidad, la distancia física entre el punto de producción y el consumidor final se convierte en un factor de riesgo adicional. Cada kilómetro recorrido y cada cruce aduanero incrementan la probabilidad de retrasos.
Planear inventarios más cercanos al mercado permite cumplir compromisos de entrega incluso cuando la logística internacional se ve afectada por cambios arancelarios, saturación portuaria o ajustes regulatorios. Esta decisión, aunque implica mayores costos de almacenamiento, puede ser determinante para mantener la competitividad y evitar la cancelación de pedidos que aumenten las pérdidas financieras a la empresa.
Un nuevo estándar de operación para las empresas importadoras
Asimismo, para Ilan Epelbaum, el cambio estructural ya es evidente, sobre todo si consideramos el nuevo marco jurídico que México impulsó en su “combate a la evasión fiscal” y supervisión hacia los agentes aduaneros, es por ello que…
“En este nuevo tablero, la pregunta no es si habrá cambios arancelarios en 2026, sino qué tan rápido podrán adaptarse las cadenas mexicanas cuando estos ocurran. Los acuerdos bilaterales, las amenazas de nuevos ajustes y el discurso comercial estadounidense seguirán marcando la agenda. Las empresas que dependan de un solo origen o de un único calendario enfrentarán más riesgo que aquellas que diversifiquen, adelanten y planifiquen de manera estratégica”, señaló.
Bajo este nuevo panorama, las empresas que importan a México deberán operar con mayor planeación ante los cambios de precios, rutas y calendarios.