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2026-01-29
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La revisión del T-MEC abre un periodo clave para la relación comercial en materia de reglas de origen, sector automotriz, política energética y compromisos laborales
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y
Canadá (T-MEC) prevista para el 1 de julio de 2026 marca un punto de quiebre para
la economía mexicana. Más que una actualización técnica, el proceso ocurre en
un contexto de presiones geopolíticas, relocalización de cadenas productivas y
ajustes internos en los tres países.
El resultado no solo definirá las
condiciones del comercio regional, sino también el margen de maniobra de México
para diversificar mercados, fortalecer su capacidad productiva y sostener el
atractivo del país como plataforma manufacturera.
De acuerdo con la Mtra. Cynthia Valeriano López,
profesora de Economía del Tecnológico de Monterrey, campus Toluca, el debate no
debe centrarse únicamente en si el tratado “se cae” o no, sino en qué tan costosa podría volverse su operación si no se alcanzan consensos en
sectores estratégicos.
¿Cuál es el panorama actual de las consultas públicas del
T-MEC?
El T-MEC contempla una revisión
obligatoria a los seis años de su entrada en vigor, lo que activa un periodo formal de
consultas entre los tres países. Este mecanismo no implica automáticamente la
cancelación del tratado, sino la evaluación de su funcionamiento y la
definición de ajustes. Si alguno de los socios no manifiesta su intención de
continuar, el acuerdo no se extingue de inmediato, sino que entra en una fase
de revisiones anuales,
cuyo objetivo es evitar su terminación antes de los 16 años pactados en el
acuerdo, esto quiere decir, hasta el 2036.
Este esquema busca dar margen a la negociación política y
técnica. En la práctica, si no hay acuerdos, el comercio no se detiene, pero ciertos sectores podrían quedar sujetos a aranceles o medidas
extraordinarias, encareciendo flujos que hoy operan bajo preferencias.
Para Cynthia Valeriano, este escenario implicaría “un achicamiento del comercio,
no un cierre de fronteras.
Si no
se logra un acuerdo, el tratado entraría en una fase de negociación o revisión anual. No es que
desaparezca, sino que el comercio se "achica" en los sectores donde
no hay consenso y esos bienes tendrían que pagar aranceles o tarifas
extraordinarias. El trabajo de México sería negociar las tarifas más bajas
posibles para no afectar la producción nacional.
¿Cuáles son los sectores que México no debe perder de
vista?
El punto más importante tiene que ver con las reglas de
origen del sector automotriz, advirtió, ya que Estados Unidos busca reforzar el comercio regional y clarificar la proveeduría
para limitar la entrada indirecta de insumos provenientes de Asia,
particularmente de China.
La relevancia es estructural, ya que aproximadamente 70% del comercio regional de bienes está vinculado al sector automotriz, que se consolidó como la “joya de la
corona” del T-MEC. Como región, en 2024 96% de la producción automotriz
correspondió a vehículos ligeros, y el sector empleó a 5.1 millones de personas en los
tres países, de las cuales
siete de cada 10 se localizan en Estados Unidos.
México, además, se convirtió en el principal exportador de vehículos
a ese mercado, con cadenas de suministro profundamente
integradas.
A esto se suma que cerca de 20% del valor agregado
de las exportaciones mexicanas del sector proviene de insumos fabricados en
Estados Unidos, lo que refleja la interdependencia productiva.
Cualquier endurecimiento en reglas de origen impactaría directamente costos,
inversiones y empleo.
Compromisos laborales y mecanismos de respuesta rápida
Otro eje es el laboral, en donde México asumió
compromisos para homologar condiciones de trabajo y salarios. Para Valeriano,
“Interesa mucho qué tanto hemos avanzado en la homologación salarial para evitar o
reducir la migración por justo las asimetrías; y evidentemente el sector por lo
estructurado que está, por lo bien integrado en términos de cadenas de valor en
la región, es el sector automotriz que es donde quieren que inicie este proceso
de homologación salarial”, señaló Cynthia Valeriano.
Política energética
Aunque en los últimos meses se mostraron señales de mayor
apertura a inversión privada y renovables, Estados Unidos busca garantías más claras de acceso al sector energético, lo
que mantiene este rubro como uno de los más sensibles en la revisión, así como
seguir el foco en las energías no renovables, siendo el petróleo un factor
importante este año.
Sector agropecuario
Persisten controversias en torno a semillas genéticamente modificadas y comercio
de maíz, donde existen
paneles en curso. Este punto sigue abierto porque México no ha presentado pruebas
científicas contundentes que respalden ciertas restricciones al
maíz transgénico.
¿Qué pasa si no se renueva el T-MEC?
Si el 1 de julio de 2026 no se logra un acuerdo integral,
el tratado no se cancela automáticamente y entraría en una etapa de revisión anual,
en la que los países buscarían rescatarlo. Durante ese periodo, podrían
establecerse medidas arancelarias selectivas en los sectores sin consenso.
El principal efecto sería económico: mayores costos, pérdida de eficiencia
logística y presión inflacionaria. Para México, el riesgo no es
solo comercial, sino estructural, ya que no existe hoy una economía capaz de sustituir completamente al mercado estadounidense en
volumen, capacidad de consumo y cercanía geográfica.
“No hay un solo país, una economía completa que pueda
sustituir al 100% a la norteamericana por capacidad de compra, población y
nivel de consumo. Tendríamos que pensar de forma mucho más global y segmentar
nuestra producción”, afirmó la académica.
Canadá, por su parte, envió señales de acercamiento a
China, pero puede considerarse que se trata más de estrategias de negociación que de una intención real de abandonar el acuerdo, dada la
imposibilidad de sustituir su integración con Estados Unidos, y esto se
confirmó en una primera declaración del Primer Ministro Mark Carney a raíz de
este rumor, mismo que ya sentenció que no buscará tratado comercial con China después
que el presidente Donald Trump amenazara con un arancel del 100% si firmaba un
acuerdo con el país asiático.
¿Qué mercados podría mirar México para reducir su
dependencia?
La diversificación es una necesidad, pero no todas las
regiones representan oportunidades inmediatas ya que México compite con
economías como Brasil, Argentina o Chile en sectores industriales y
automotrices, esto reduce incentivos de consumo mutuo y limita el potencial de
estos países como mercados sustitutos.
Para el caso de China, si bien es un socio comercial
relevante, una apertura total implicaría riesgos. China tiene la capacidad de desplazar producción local y capturar el mercado interno,
por lo que la relación se mantiene con cautela.
¿Pero cuáles son los mercados que México podría mirar
para reducir su dependencia?
Para la especialista en Economía internacional y maestra
en Gobierno y Políticas públicas, México podría mirar más allá del océano para
reducir su dependencia con Estados Unidos, en donde se destacan tres regiones:
África, particularmente
economías con déficits alimentarios y procesos de industrialización en marcha.
En esta región destaca Sudáfrica que tiene una economía con resultados muy interesantes
en los últimos años
Oceanía,
como plataforma para productos agroalimentarios y manufacturas hacia mercados
de alto ingreso, sumado a la posición geográfica, podría ayudar en incrementar
la presencia de México
Asia y Europa,
donde existe mayor valoración por cadenas de suministro industriales, tecnológicas
y de valor agregado
Sector automotriz: entre riesgo y oportunidad
En el primer trimestre de 2025, México consolidó una participación récord de 43.3% como proveedor de autopartes para Estados
Unidos. Al mismo
tiempo, la Industria Nacional de Autopartes (INA) y la Corporación Financiera
Internacional del Banco Mundial lanzaron un programa para integrar pymes mexicanas a cadenas
globales, con potencial de elevar la eficiencia del sector
hasta en 46%
y fortalecer el contenido nacional.
Sin embargo, en el contexto actual, Donald Trump busca
fortalecer el mercado interno sin
tener consideración del costo político que esto pueda generar como es el presionar
a empresas y gobiernos o encarecer la producción externa para disuadir al
sector empresarial y esto ayude a generar empleos en su territorio.
Pero, ¿Le ha servido la estrategia a Trump? , para la
especialista, realmente no…
“Si bien, algunas
armadoras, tratan de reorientar la conversación hacia otro lado, manifestaron
que van a incrementar inversiones (…) que
quizá dejen de producir cierto tipo de vehículos o autopartes, o que van a
reducir su producción en México o en Canadá, y que lo van a incrementar en
Estados Unidos. Pero, lo que realmente nos dice es que esto todavía no se
concreta y que muy probablemente vayan a
hacer hasta lo imposible por tratar de esperarse hasta las elecciones
intermedias”, mencionó.
Esto tiene una estrategia interesante, al considerar que
la fuerza migrante participa mucho en agricultura, construcción y servicios,
pero en el sector automotriz es menor; son empleos formales que él (presidente
Trump) quiere reservar para la fuerza de trabajo norteamericana. Además, está
incentivando la automatización y
robotización del campo para depender menos de las personas y eficientar
costos de producción.
Por lo tanto, se espera una revisión más intensa del
T-MEC que buscará endurecer
reglas de origen y reducir dependencia externa.
Para México implica repensar su política industrial,
laboral y comercial. El tratado seguirá siendo el eje del comercio exterior,
pero el resultado de 2026 definirá si
los Estados Unidos transita hacia una integración más profunda o hacia un
esquema más costoso y fragmentado. Lo que da como resultados
que no se trata solo de
mantener el acuerdo, sino de entender en qué términos y con qué capacidades
internas México va a sostenerlo.