Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
JUE 12/03
TDC 17.6543
MAR 10/02
INPC 144.3070
DOM 01/03
RECARGOS FEDERALES 2.07%
DOM 01/02
UMA 117.31
Este informe no establece una posición oficial del Gobierno de México; solo consiste en documentar las percepciones, preocupaciones y propuestas expresadas por los distintos actores económicos.
La Secretaría de Economía (SE) presentó los Resultados de las Mesas de Consulta Pública para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y en ellos se mostró que el Tratado se ha consolidado como un componente central de la integración productiva de América del Norte.
Tanto a nivel sectorial como territorial, los participantes reconocieron que el T-MEC ha contribuido a la certidumbre jurídica, al funcionamiento de las cadenas de valor regionales y a la inserción de México en una plataforma productiva compartida con los dos países del norte.
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Sin embargo, tras meses de diálogo con sectores productivos y con las 32 entidades federativas, el consenso coincidió en que se requieren hacer ajustes estratégicos para enfrentar los desafíos tecnológicos y ambientales de la próxima década.
Además, en el informe que presentó la SE, se destacó que el T-MEC consolidó a América del Norte como una plataforma productiva, donde el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces desde 1994. El 83% de los participantes califica el impacto del tratado como “positivo” o “muy positivo”.
¿Qué dijeron las consultas públicas sobre el T-MEC?
De acuerdo con los datos expuestos en los resultados, en la mayoría de los sectores y entidades federativas, el énfasis no se encuentra en la necesidad de reabrir o renegociar los compromisos sustantivos del T-MEC, sino en mejorar su instrumentación, fortalecer los mecanismos existentes y reducir las fricciones que afectan el funcionamiento cotidiano de la integración productiva.
El Tratado se percibe como un activo que conviene mantener aún y cuando su operación puede mejorar.
Asimismo, las consultas confirmaron que la integración productiva regional no opera bajo una lógica de suma cero. Los encadenamientos productivos descritos por los participantes de los sectores manufactureros, agroindustriales y energéticos, muestran que el valor agregado se distribuye a lo largo de la región y que el funcionamiento de las cadenas de suministro depende de la coordinación entre los tres países.
Por ejemplo, se estima que cerca del 40% del valor de lo que México envía a Estados Unidos incorpora insumos estadounidenses, lo que desmiente la idea de que el país sea una vía de acceso indirecta para productos de terceros países. Aunado a que el comercio trilateral sostiene hoy más de 56 millones de empleos en el país.
En este sentido, las preocupaciones expresadas en torno a reglas de origen, medidas unilaterales, facilitación comercial o certidumbre regulatoria reflejan tensiones propias de un sistema altamente interdependiente, más que cuestionamientos a la existencia misma del Tratado.
Desafíos que tendría que enfrentar México en la revisión del T-MEC
Los resultados sectoriales y estatales evidencian que los beneficios, costos y retos asociados al Tratado varían de manera significativa según el grado de integración productiva, la infraestructura disponible, las capacidades institucionales y la estructura empresarial de cada territorio.
Esta diversidad demuestra la importancia de contar con instrumentos de política pública complementarios que permitan ampliar y profundizar su aprovechamiento en sectores y regiones con menor nivel de inserción en las cadenas de valor regionales.
Aunado a lo anterior, las consultas identificaron aspectos que mantienen la incertidumbre como:
- La persistencia de medidas unilaterales (aranceles al acero y aluminio)
- Los costos asociados al cumplimiento de reglas técnicas y administrativas
- Las brechas en infraestructura logística y energética
- Los desafíos vinculados a la transición tecnológica, laboral y ambiental.
Por otro lado, las consultas sugirieron que la integración productiva de América del Norte no es incompatible con una estrategia de diversificación comercial, al contrario, la consolidación de cadenas de valor regionales, el aumento del contenido regional y el fortalecimiento de capacidades productivas constituyen una base desde la cual los bienes producidos en la región pueden competir en otros mercados internacionales.
El objetivo final no es renegociar el tratado, sino mejorar su implementación para asegurar que los beneficios de la relocalización (nearshoring) lleguen a todas las regiones del país, especialmente al sur-sureste.