¿Cómo saber si un material de blindaje realmente protege?
Créditos de la imágen: Foto de Leonardo Aparicio
El CNB realizó pruebas en vivo para mostrar cómo se evalúan los productos de blindaje ofrecidos a empresas, autoridades y particulares
La resistencia de un material de blindaje no puede sustentarse únicamente en la afirmación de su fabricante. El nivel de protección ofrecido debe respaldarse mediante pruebas que reproduzcan las amenazas para las cuales fue diseñado el producto.
Esta comprobación resulta relevante para las instituciones públicas que adquieren equipos mediante licitaciones, para las empresas de seguridad privada y a particulares que buscan blindar un vehículo o incorporar protección en un inmueble.
En este contexto, el Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) realizó demostraciones en vivo con materiales destinados al blindaje corporal y automotriz. La jornada contó con la participación de empresas especializadas y representantes de las fuerzas armadas. El objetivo fue mostrar el comportamiento de los materiales después de recibir distintos impactos y explicar los criterios utilizados para evaluar su desempeño.
Uno de los primeros criterios consiste en determinar si el proyectil atraviesa completamente el material el cual se consigue con la ausencia de penetración, sin embargo, no representa por sí sola el resultado completo de la prueba.
También se mide la deformación producida en la parte posterior del blindaje, esta marca permite estimar el trauma que podría recibir el usuario, incluso cuando el proyectil haya sido detenido.
Para efectuar la medición, el material se coloca frente a un bloque de plastilina que registra la profundidad provocada por el impacto. Dicho procedimiento fue utilizado durante las demostraciones para examinar paneles de protección corporal.
Asimismo, las pruebas con varios disparos permiten revisar si el producto conserva su capacidad después del primer impacto. Posteriormente, los especialistas inspeccionan sus capas para identificar dónde quedó alojado el proyectil y cómo se distribuyó la energía.
“Para quienes formamos parte del CNB, realizar este tipo de eventos representa un compromiso con la profesionalización, la transparencia y la calidad de una industria cuya finalidad es brindar soluciones de protección y contribuir a salvar vidas. En nuestra industria no basta con decir que un material protege: hay que demostrarlo. Como CNB, seguiremos trabajando para impulsar una industria profesional, responsable, innovadora y comprometida con México”, mencionó Gadi Mokotov, presidente del Consejo Nacional de la Industria de la Balística.

Las demostraciones comprendieron paneles para chalecos antibalas y placas rígidas. También se probaron cascos, aceros balísticos y vidrios destinados a vehículos o inmuebles.
Algunas soluciones combinan polietileno con fibras de aramida. En otras se utilizan componentes cerámicos para recibir el impacto y reducir la dispersión de fragmentos.
La eficacia del producto depende de la manera en que sus componentes responden en conjunto. Por ello, una materia prima resistente no garantiza por sí misma el desempeño de la solución terminada.
En las pruebas participaron Armor Life Lab, Carolina Ballistic, Distribuciones e Importaciones del Pedregal y Diamond Glass. También presentaron materiales PG Products, Safeco Industries y Swebor.

La norma aplicable depende del tipo de producto y del mercado en el que será comercializado. En México, los chalecos antibalas se encuentran comprendidos en la NOM-166-SCFI-2005, aplicable tanto a los fabricados en el país como a los importados.
La NOM establece las especificaciones mínimas de resistencia balística y los métodos de prueba. Además, clasifica los chalecos según su nivel de protección y determina la información que debe aparecer en el etiquetado.
Entre los datos exigidos se encuentran el número de lote y la fecha de fabricación. El panel también debe indicar su vida útil y las advertencias relacionadas con el nivel de protección.
La evaluación comprende pruebas de perforación y marca de impacto, ya que penetración completa representa una falla en el producto. El mismo resultado se produce cuando la deformación supera los 40 milímetros en el material testigo.
Para el blindaje corporal también se utilizan las normas NIJ 0101.06 y NIJ 0101.07 del Instituto Nacional de Justicia de Estados Unidos. Estos estándares sirven como referencia para acreditar el desempeño de los productos ante compradores que solicitan determinada evaluación.
Durante el evento se explicó que la versión NIJ 0101.07 actualiza los niveles de protección y modifica los procedimientos de prueba frente a la versión anterior.
En el caso del vidrio de seguridad para construcciones, la NOM-146-SCFI-2016 establece las especificaciones y métodos de prueba aplicables a los productos comercializados en México.
Es por ello, que las demostraciones permiten relacionar el comportamiento visible del material con los resultados obtenidos previamente en laboratorio. Para el comprador, la información relevante consiste en verificar que el nivel de protección ofrecido esté respaldado por pruebas realizadas conforme a una norma aplicable.