Sobreendeudamiento: uno de los riesgos más latentes para
las PyMEs mexicanas
Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
El sobreendeudamiento puede provocar que las PyMEs no tengan la solvencia necesaria para surtir sus negocios o pagar los salarios de sus empleados.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 99.8% de los negocios formales de México. Generan más del 70% del empleo y aportan cerca del 55% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
Es decir, sin las PyMEs, se suscitará un decremento en ingresos y en oferta laboral, por esta razón, su estabilidad financiera es de suma importancia porque tiene un impacto directo en la economía del país.
De acuerdo con el estudio: “Elevando la Madurez Financiera de las PyMEs Mexicanas” de Xepelin, más del 62% de las pequeñas y medianas empresas mexicanas opera en niveles bajos de madurez financiera, lo que las expone al sobreendeudamiento y al cierre prematuro.
Xepelin, plataforma de financiamiento, aseguró que la mayoría de las PyMEs recurren al financiamiento de manera reactiva, una práctica que los expertos califican como una trampa que desaprovecha el potencial de inversión.
El financiamiento reactivo se refiere a la obtención de recursos financieros en respuesta a una necesidad inmediata, imprevista o urgente, sin una planeación previa o un análisis de riesgos. Se acude a esta forma de financiamiento cuando una empresa enfrenta caídas importantes o crisis operativas.
Según datos de la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), cuatro de cada 10 empresas que cierran lo hacen por problemas de liquidez o capital de trabajo, una problemática directamente vinculada a la falta de planeación.
“Financiar sin estrategia es el camino más rápido al sobreendeudamiento. El capital debe ser una inversión planificada para el crecimiento, no un parche para emergencias operativas”, explicó el Country Manager de Xepelin México, Alejandro Toiber.
El optar por un financiamiento reactivo tiene su origen en la falta de planificación y madurez para enfrentar contratiempos.
El análisis de Xepelin mostró que el 62% de las empresas mexicanas se concentra en los niveles más bajos: reactivo (26%) u organizado (38%). Esto quiere decir que la mayor parte de las empresas aborda la problemática de forma inmediata, limitando su capacidad para negociar mejores condiciones o planear su rentabilidad a largo plazo. Sólo el 10% consiguió un nivel de gestión estratégica.
Meralis Morales, aseveró que la inmadurez financiera es la incapacidad para gestionar el dinero de forma responsable, caracterizada por vivir al día, gastos impulsivos, falta de presupuesto y deuda, a menudo motivada por una gratificación momentánea e instantánea.
La inmadurez financiera afecta a la organización; tomar decisiones apresuradas y sin un análisis previo con el fin de solucionar un “problema”, puede generar errores financieros que influyen en todo el equipo de trabajo.
Alejandro Toiber afirmó que la principal causa de esta inmadurez reside en la incapacidad de las PyMEs para tener visibilidad real y proyectada de su flujo de efectivo.
Todavía hay un 23% de empresas que opera su negocio desde hojas de cálculo y este es el síntoma más claro de la falta de estrategia.
“El riesgo es doble: por un lado, se pierde eficiencia y se aumenta la posibilidad de errores; por otro, sin data sistematizada, el financiamiento siempre será una respuesta a lo que ya pasó, y no un impulso a lo que se quiere lograr”, agregó el Country Manager de Xepelin.
Alejandro Toiber insistió en que las PyMEs deben anteponer la digitalización y la anticipación a la búsqueda de crédito. Xepelin recomendó tres pilares fundamentales para transformar el capital en una herramienta de crecimiento planeado:
Tener una planeación financiera evita los riesgos de insolvencia aunado a que fomentan la rentabilidad, reducen costos innecesarios y aseguran una estabilidad financiera crucial.
“La lección para las PyMEs mexicanas, explica el experto, no es la negatividad de la deuda, siempre y cuando sea parte de una estrategia bien definida. El capital de crecimiento solo se logra dejando atrás la reacción inmediata e integrando la planificación financiera proactiva”, finalizó el experto.