El costo de maternar de manera autónoma en México
Créditos de la imágen: Imagen creada por Gemini Pro
Las madres autónomas en México asumen toda la carga financiera de sus hijos. Sin pensión ni ahorros, sobreviven con deudas y sacrifican su propio desarrollo
“Yo solita los saqué adelante, yo solita obtuve una casa…me siento orgullosa, me siento tranquila, me siento en paz”, aseguró Lilia, madre de tres hijos y quien tuvo que hacerse cargo de ellos sin ningún tipo de apoyo.
Esta es la situación de millones de mujeres mexicanas, se estima que en México hay 38 millones de mujeres que son madres; es decir, aproximadamente el 67 % de la población femenina mayor de 12 años. Mientras que 28 de cada 100 mamás no cuentan con una pareja, ya sea por estar solteras, separadas, divorciadas o viudas, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Las mujeres han aumentado su participación en la economía del país; sin embargo, aún persisten dificultades financieras para las que, por decisión propia o circunstancias ajenas, tuvieron que maternar de manera autónoma.
Entre lágrimas y recuerdos que dejan un sabor amargo, Lorena, Lilia, Rocio y Reyna, con dos, tres y un hijo respectivamente, hablaron sobre su experiencia y los retos financieros a los que se enfrentaron siendo madres sin una pareja que les brindara apoyo económico.

Ninguna de las cuatro mujeres entrevistadas sufrió discriminación o recibió un sueldo menor por ser madre e indicaron que encontraron empleos con horarios que les permitían estar con sus hijos. No obstante, no pudieron aprovechar otras oportunidades mejores de empleo toda vez que los cuidados recaían únicamente en ellas.
Lorena se convirtió en mamá por primera vez a sus 29 años, después de cuatro años, llegó su segunda hija. Estudió psicología y trabaja en una secundaria de la Secretaría de Educación Pública, dicho trabajo le ha brindado la facilidad de horarios y préstamos con tasas de interés por debajo del promedio.
“El sueldo que yo percibo no es alto, si quisiera unas vacaciones, remodelar la casa, comprar cosas para mis hijos…no puedo”, comentó Lorena. De acuerdo con la Secretaría de Economía, la Ciudad de México se encuentra en el segundo lugar de mejores sueldos para profesores de enseñanza secundaria con $14,000.00 mensuales.
Lilia, madre de tres hijos y quien solo tuvo oportunidad de estudiar hasta la primaria porque tuvo que cuidar a sus hermanos, confesó que, de igual manera que Lorena, todo su ingreso fue para sus hijos; para pagar renta y comida.
Rocío, licenciada en psicología, fue madre a los 28 años y aunque ya tenía un trabajo estable en el Sistema de Transporte Colectivo Metro nunca le enseñaron cómo administrar el dinero, pues siendo la hermana mayor, siempre tuvo que apoyar y aportar dinero a la casa donde vivía toda su familia (hermanos y padres), aunado al gasto de su hija que representaba el 50 % de sus ingresos.
Por su parte, Reyna, quien fue mamá a los 26 años y estudió una carrera técnica para secretaria, recibió apoyo por parte de su madre, por lo que el 70 % de su ingreso lo destinaba para ella y su hija. Además, pudo iniciar un negocio propio, el cual le permitió pagar la educación y gastos diarios.

Solo cuatro de cada 10 mexicanos cuenta con un plan de ahorro, cifra que disminuye al dividirla por género, pues de cada cinco hombres con un plan, solo tres de cada siete mujeres lo tienen, de acuerdo con Sura Investments.
Lorena, Rocío y Lilia coincidieron en que el ahorro nunca fue una opción; entre pagar consultas médicas, gastos imprevistos del hogar, electrodomésticos, un carro, una casa o simplemente cubrir los gastos diarios, era imposible guardar un porcentaje de su ingreso.
Por ejemplo, Lorena, quien paga los gastos médicos de su hija, incluyendo citas con especialistas y medicamentos, aseveró que ha gastado más de $10,000.00 en seis meses, además, agregó que continuarán con el tra tamiento hasta que finalice. También platicó que actualmente ella gasta $7,000.00 mensuales en pagar la renta y alimento de su hija, quien estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) pero debido a la distancia, tiene que rentar cerca de su facultad.
Por otro lado, Rocío recordó que tuvo que cambiar a su hija de preescolar porque ya no
le alcanzaba para pagar la colegiatura. Asimismo, hubo una temporada en la cual su hija se enfermaba muy seguido y en el servicio médico que le brindaban en su trabajo no le daban una solución, “me entraba mucha desesperación, yo quería llevar a mi hija a un médico privado pero no me alcanzaba”, añadió.
Aunque Lilia, quien actualmente tiene 73 años, tuvo facilidades para pagar un departamento debido a su trabajo en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), también enfrentó dificultades para cubrir los gastos básicos: “faltaban dos días para la quincena y yo pedía dinero para poder pagar los pasajes”, admitió.
Además de que no podían ahorrar o tener un fondo de emergencia, las tres tuvieron que recurrir a solicitar préstamos:
Rocío para comprar electrodomésticos o muebles para la casa; como el refrigerador o la sala. Elegía los pagos mínimos pero también eran los que le generaban más intereses
Lilia lo solicitó para comprar un departamento, el préstamo era descontado vía nómina y en ese entonces, le cobraban cuatro pesos Lorena lo pidió para comprar un vehículo; sin embargo, debido a la alta cantidad de intereses que tuvo que pagar, se vio obligada a solicitar otro préstamo para poder liquidar el primero.

Lilia, Reyna y Rocío no solicitaron la pensión alimenticia, por desconocimiento, por orgullo e incluso, por demostrar que podían solas. “Yo siempre he sido de la idea de no pelear por dinero”, “Para que forzar las cosas si no te quieren ayudar”, fueron algunas de sus declaraciones al preguntarles por qué no iniciaron dicho trámite.
Lorena sí lo realizó, pero actualmente ya no recibe dinero por parte del padre de sus hijos, a pesar de que su hija sigue siendo dependiente económicamente, porque según “ya se acabó el tiempo de su obligación”.
Con base en datos del Inegi, tres de cada cuatro hijos de padres separados no reciben pensión alimenticia, lo que equivale al 75 % de los casos. Mientras que más de cuatro millones de madres se encuentran en procesos legales para obtener dicho derecho.
“Te quedas sin paseos, sin idas al cine, si la carece uno pero no lo sientes tanto por ti, sino por ellos…cuando tenía entradas de dinero le compraba sus tenis buenos”, expresó Lilia.
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