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La lucha por la equidad de género no debe ser un monólogo. Los movimientos e iniciativas deben involucrar al género masculino y no desde el reproche, sino desde la colaboración.
En México, hay una brecha de ingreso entre hombres y mujeres del 35%, es decir, el ingreso promedio mensual de las mujeres es de 6,360 pesos, mientras que el de los hombres es de 9,762 pesos, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH).
Además, de acuerdo con el estudio Women in Business 2025, en el país sólo cuatro de cada 10 puestos de alta dirección son ejercidos por mujeres.
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Las brechas salariales, la falta de equidad de género y la ausencia de políticas enfocadas en madres trabajadoras o cuidadoras, ha generado que las mujeres continúen siendo el sector menos favorecido en términos laborales y económicos.
Por esta razón, Ola Violeta, en colaboración con Mamá Godín, dedicó su reporte mensual a analizar por qué es importante que los hombres estén involucrados en esta conversación para mejorar las condiciones para ambos géneros.
Resultados del Ranking Mamá Godín 2020-2025
El reporte mensual de Ola Violeta informó que actualmente, la certificación en La Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación, sólo tiene un indicador relacionado con maternidad. No existe una certificación que aborde la maternidad como la principal causa por la que las mujeres abandonan su desarrollo profesional.
En 2020 nació el Ranking Mamá Godín, a través del cual se mide gobernanza de cuidados, estructuras de igualdad de oportunidades y retención de mujeres y madres en el trabajo.
El principal objetivo es incidir en política pública a favor de la participación económica formal de las mujeres, evalúa y reconoce a las oficinas que implementan políticas que faciliten el acceso, permanencia y desarrollo de las madres trabajadoras y personas cuidadoras.
El Ranking Mamá Godín ha permitido que las organizaciones privadas, pequeñas, medianas o grandes se den cuenta que brindar las mismas prestaciones para cuidados (maternidad y paternidad) es un incentivo para atraer talento y posicionar a la empresa como una organización que promueve la igualdad de oportunidades y que a su vez, contribuye a reducir la salida de las mujeres del centro de trabajo por el simple hecho de convertirse en madres.
De acuerdo con dicho ranking, las empresas que mejor desempeño tienen son generalmente dirigidas por una mujer y/o donde la participación de mujeres en el comité ejecutivo es de casi el 50%.
Además de promover esquemas de trabajo flexible para mujeres y hombres, acceso a servicios de cuidados, salas de lactancia, entre otros, también se busca igualar los días de licencia para mujeres y hombres por nacimiento o adopción de sus bebés.
En el análisis de Mamá Godín, se demostró que en un periodo de cinco años, sólo una de cada 10 plazas de empleo están ocupadas por una mamá. El 75% de las organizaciones que han seguido la metodología de Mamá Godín han aumentado 26% la participación de mujeres y 113% la participación de mamás en sus plantillas laborales.
Brechas de género en puestos de trabajo y cuidado de familiares
Ola Violeta y Mamá Godín coincidieron en que para superar las brechas de género es necesaria una colaboración entre mujeres y hombres.
Las brechas son múltiples: la injusta distinción comienza en el acceso a la educación, en el respeto a la integridad física y la autonomía corporal, después sigue en la participación en la fuerza laboral, se mantiene en la brecha salarial por trabajos de igual valor y se evidencia en la brecha de acceso a puestos de liderazgo, lo que también provoca desigualdad en empoderamiento político.
Aunque las mujeres conforman el 43% de la plantilla laboral, no ocupan un porcentaje equivalente en los puestos de decisión corporativa.
Por otro lado, del diagnóstico aplicado por Mamá Godín para este reporte de Ola Violeta, se encontró que 48% de la muestra considera insuficiente el tiempo de descanso semanal, 56% destina más de una hora diaria a tareas de cuidado y 27% trabaja entre seis y siete días por semana. Aunado a lo anterior, las mujeres reportan mayores niveles de estrés y cargan con la mayor responsabilidad de cuidados de algún familiar.
El diagnóstico demostró que los cuidados y la organización del trabajo conecta directamente con tres Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En salud y bienestar (ODS 3), 70% de los encuestados reporta alto estrés y 50% sufre alteraciones del sueño por el trabajo. Si no se invierte en salud física y mental, se corre el riesgo de sufrir una serie de afectaciones en la organización.
En tema de igualdad de género (ODS 5), siete de cada 10 mujeres son responsables del cuidado de alguien. Los hombres sin responsabilidades de cuidado dedicaron en promedio 250 horas por año a traslados de su casa al trabajo y viceversa, mientras que las mujeres con responsabilidad de cuidado superaron las 675 horas por año.
Por otro lado, en materia del trabajo decente (ODS 8), muchas mujeres son empujadas a la informalidad o a empleos de baja remuneración. Las empresas pierden entre 200,000 y hasta 2 millones de pesos cada vez que una madre abandona su trabajo.
Sin embargo, no se trata de que las mujeres renuncien, sino es la ausencia de políticas y gobernanza de cuidados, por este motivo, Ola Violeta recomendó incluir el cuidado en la estrategia corporativa para mejorar la retención, aumentar la productividad y fortalecer la resiliencia.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) el 46% de las mujeres participan en la economía remunerada, lo que contrasta con el 77% de los hombres. Lo mismo sucede con el empleo informal en el que participan 49% de los hombres, mientras que el involucramiento de las mujeres es de 55%.
Trabajar en el sector informal conlleva que, en promedio, las mujeres ganen 48% menos que los hombres, aunado a un problema de integración en el ámbito laboral, donde en 18 años solo ha incrementado de 41% a 42% el porcentaje de mujeres trabajadoras.
Colaboración entre hombres y mujeres para reducir las brechas de género
Involucrar a los hombres en los temas de género es fundamental para lograr avances significativos y eliminar la falsa idea de que el “gender backlash” es la solución.
No se debe romantizar el machismo atribuyéndole ser funcional para el bienestar social, al describir e idealizar un pasado armonioso de relación entre los géneros que, por supuesto, no existió y en el trasfondo era solamente un modelo de sumisión de las mujeres.
De la misma manera, los permisos de cuidado deben ser un pilar de la política económica y pública que sea equitativo tanto para mujeres como para hombres. Por ejemplo, solo el 46% de los hombres tuvieron permiso de paternidad; lo que refuerza los roles tradicionales y limita el involucramiento masculino durante la etapa del postparto y las siguientes en el desarrollo del infante.
Una de las opciones de cooperación es que los hombres asuman corresponsabilidades de cuidados, es decir, tener una distribución equitativa del trabajo doméstico y de cuidados, históricamente invisibilizado y feminizado.
Ola Violeta explicó que para cerrar las brechas estructurales entre hombres y mujeres, es indispensable que desde las luchas feministas se involucre al género masculino.
Según datos de la ENOE, nueve de cada 10 personas dedicadas al trabajo doméstico eran mujeres aún y cuando tienen otro empleo fuera del hogar. La corresponsabilidad en los cuidados no es una concesión de los hombres hacia las mujeres, es, en cambio, una necesidad social urgente, más allá de los principios de igualdad, pues es factor para alcanzar la funcionalidad de las familias.
En el diagnóstico aplicado por Mamá Godín, las personas podían seleccionar más de una opción entre esquema híbrido, horario flexible, horario adaptado a las necesidades de cada persona, trabajo remoto, ludoteca y convenios con centros especializados de cuidados. De acuerdo con la evaluación, las opciones más votadas fueron esquema híbrido y horario flexible fueron las dos más votadas; para que los hombres se involucren más, estos beneficios deben ser simétricos y libres de estigma.
La inclusión de los hombres en la lucha feminista no significa recentrar el debate en ellos, ni entregarles el proceso de cambio, sino reconocer que su participación es indispensable para el cambio estructural.
Involucrar a los hombres en los temas de brecha de género es invitarlos a revisar sus privilegios, asumir responsabilidades y comprometerse con una sociedad más justa que también los liberará a ellos.
Ola Violeta y Mamá Godín aconsejaron que una ruta deseable para lograrlo es:
- Paternidad ampliada obligatoria de uso (100% pagada)
- Flexibilidad obligatoria (híbrido, remoto, horarios escalonados, reacomodos por cuidados)
Lo anterior basado en las necesidades de cada familia, que sea evaluada y conservada por resultados laborales además de incluir evidencias de cuidados.