A dos meses de que las empresas cierren sus presupuestos anuales, la planeación financiera se enfrenta a un reto importante. De acuerdo con proyecciones de firmas especializadas como Gartner, se prevé un incremento de hasta el 130% en componentes clave como memorias y discos de almacenamiento, impulsado principalmente por la alta demanda de equipos para inteligencia artificial.
Ante este panorama, la pregunta que se mantiene latente para las organizaciones es si deben alargar la vida útil de sus equipos actuales o invertir en tecnología nueva. Para evaluar cuál sería la mejor decisión para las empresas, platicamos con Daniel Monroy, director general de KC Rentas, una arrendadora de tecnología con 40 años de historia en el país.
¿Cuál es el impacto de alargar la vida de los equipos de cómputo?
El encarecimiento de los equipos ha llevado a muchas compañías a considerar la postergación de sus ciclos de renovación tecnológica, sin embargo, Monroy advirtió que esta decisión debe analizarse a detalle, ya que un ahorro inicial puede transformarse en pérdidas mayores por improductividad o vulnerabilidades de seguridad.
"Se materializa esto de que de repente lo barato sale caro, porque por postergar el ciclo de renovación probablemente tu equipo ya perdió actualizaciones importantes, no está protegido, eso tal vez ya se está convirtiendo en un problema de Cybersecurity, ya recibiste un ataque, ya le pegó a toda la organización", explicó el director general.
Además, el costo operativo varía drásticamente según el área; mientras que el equipo administrativo puede realizar sus actividades en el mismo equipo hasta por cinco años, áreas especializadas como diseño, procesamiento o informática sufren riesgos significativos al seguir trabajando con equipos obsoletos, por lo que deberían cambiar su equipo dentro de uno y dos años de uso.
Según Monroy, "es más cara la improductividad que la renovación del equipo", ya que al sumar los minutos perdidos por decenas de colaboradores, el costo en tiempo supera de sobremanera la inversión en un dispositivo actualizado.
Para los empleadores que buscan señales de alerta sobre la obsolescencia de sus dispositivos, Monroy identificó indicadores claros que van desde la lentitud al encender y ejecutar aplicaciones cotidianas, hasta la falta de soporte para sistemas operativos y la vulnerabilidad ante ciberataques.
¿Por qué el arrendamiento de equipos es la mejor opción para no descapitalizarse?
Frente a la encrucijada de recortar gastos o dotar a los empleados de herramientas óptimas, el modelo de arrendamiento se presenta como un salvavidas financiero, especialmente para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES).
"El mensaje con el que vamos a las empresas es que no se descapitalicen, que mejor se vayan por un modelo de arrendamiento en donde hay rentas predecibles, no hay sorpresas, en lugar de meter un montón de dinero en comprar activo tecnológico que a partir del día uno se empieza a depreciar", señaló Monroy.
Entre los principales beneficios de este esquema destacan:
- Disponibilidad de capital. Permite destinar el flujo de efectivo a lo que realmente genera ingresos, como contratar talento, desarrollar productos o abrir nuevas sucursales
- Deducibilidad. Es un modelo 100% deducible de impuestos, adaptándose a las exigencias fiscales actuales
- Salud financiera. Al tratarse de activos de bajo valor para ciertas normativas contables, no necesariamente se registran como un pasivo a largo plazo, protegiendo la capacidad crediticia de la empresa
- Garantía de continuidad. A diferencia de comprar el equipo, donde las fallas corren por cuenta de la empresa, el arrendamiento incluye soporte remoto, técnico y, de ser necesario, equipos de reemplazo con características similares para que "la fiesta continúe en la empresa"
Para iniciar el próximo año en números verdes, la recomendación del experto fue clara: abrirse a explorar esquemas flexibles que permitan mantener la tecnología actualizada sin comprometer las finanzas del negocio.