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VIE 02/01
TDC 18.0012
LUN 10/11
INPC 142.6450
SAB 01/11
RECARGOS FEDERALES 1.47%
SAB 01/02
UMA 113.14
El crecimiento en la emisión de CFDI y el cruce automatizado de datos del SAT elevan la complejidad del cierre fiscal y presionan a los equipos contables
El cierre fiscal de 2025 se perfila como uno de los más exigentes para despachos contables y áreas fiscales de las empresas. La acumulación de información durante todo el ejercicio, junto con un entorno de fiscalización cada vez más automatizado, obliga a revisar grandes volúmenes de datos en plazos cada vez más ajustados y con un nivel de precisión mayor.
Entre enero y octubre de 2025, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) registró la emisión de más de 28.5 mil millones de Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI), una cifra que apunta a superar los 33 mil millones al cierre del año. Este crecimiento impacta directamente en los procesos de conciliación, validación y análisis que se realizan durante el cierre fiscal.
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SAT permite menos margen de error
El aumento en la emisión de CFDI no solo representa una mayor carga operativa, sino también un entorno de mayor vigilancia fiscal. De acuerdo con el Informe Tributario y de Gestión del SAT indica que las revisiones electrónicas ampliaron su alcance gracias al cruce automático de comprobantes, declaraciones y operaciones reportadas por los contribuyentes.
Este esquema de cumplimiento continuo convierte al cierre fiscal en la culminación de un proceso que se construye durante todo el año. En este contexto, cualquier inconsistencia acumulada o por mínima que parezca puede derivar en ajustes, aclaraciones o requerimientos posteriores.
Entre los errores que la autoridad detecta con mayor frecuencia destacan:
- Clasificación contable incorrecta de operaciones
- Falta de conciliación entre CFDI emitidos o recibidos y los registros contables
- Información duplicada o incompleta
- Cancelaciones no reconocidas oportunamente
Aunque México cuenta con uno de los sistemas de facturación electrónica más avanzados, como señaló la OCDE en distintas evaluaciones, una parte relevante del trabajo contable sigue realizándose de forma manual, lo que incrementa el riesgo de errores durante el cierre del ejercicio.
¿Cómo ayuda la digitalización en el cierre fiscal?
El cierre fiscal de 2025 confirma que la gestión manual de la información resulta insuficiente frente al volumen de datos que deben revisarse. Para los despachos y empresas, la digitalización dejó de ser una ventaja competitiva y se convirtió en una condición operativa básica o necesidad adquirida.
Contar con herramientas que permitan ordenar, depurar y relacionar información fiscal de forma estructurada facilita no solo el cierre del ejercicio, sino también la atención de eventuales revisiones electrónicas. Es así que la tecnología permite identificar inconsistencias de manera temprana y reducir la presión que tradicionalmente se concentra en los últimos meses del año.
En este escenario, opciones en el mercado como Siigo Fiscal, que parte del ecosistema de Siigo Aspel, se enfocan en apoyar a los despachos en la gestión integral de la información fiscal. El cual responde a las necesidades específicas del entorno mexicano, donde la conciliación de CFDI es una tarea central del cierre fiscal.
Entre los beneficios de utilizar un sistema electrónico de apoyo fiscal se encuentran los siguientes:
- Conciliación automática de CFDI para detectar diferencias entre comprobantes y registros contables
- Identificación de documentos duplicados, cancelaciones no reconocidas o relaciones incompletas
- Organización centralizada de la documentación fiscal
- Visualización clara del estatus fiscal de cada cliente o empresa
- Agilización de los procesos de revisión previos a la presentación de declaraciones
La adopción de estas soluciones no solo reduce tareas repetitivas, sino que permite a los equipos contables concentrarse en el análisis y la interpretación de la información financiera.
Es así que el cierre fiscal de 2025 representa un punto de transición para la profesión contable. El volumen de información y el modelo de fiscalización vigente confirman que la operación manual ya no es sostenible frente a la exigencia de precisión del SAT.
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