¿México el país que más impuestos paga?
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Aunque México cuenta con tasas tributaria competitivas y uno de los sistemas fiscales más avanzados, es uno de los países con menor recaudación dentro de la OCDE
Cuando los contribuyentes reciben una devolución menor a la esperada, o el proceso para recibirlo es más tardado, suelen surgir dudas si la carga tributaria en México es de las más elevadas a nivel internacional.
Si bien, algunos gravámenes mexicanos tienen tasas similares a las observadas en economías desarrolladas, la recaudación total del país permanece entre las más bajas de los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Esta situación refleja una característica del sistema fiscal mexicano, pese a contar con mecanismos de fiscalización digitales altamente desarrollados, aún enfrenta retos para ampliar la base de contribuyentes y elevar la recaudación.
De acuerdo con el informe Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2024, elaborado por la OCDE, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la recaudación tributaria de México representó 17.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023, el nivel más alto registrado por el país desde que existen mediciones comparables. Sin embargo, la cifra se mantiene por debajo del promedio de América Latina y el Caribe que es de 21.3%, y muy lejos del promedio de la OCDE en 33.9%.
En términos comparativos, México recauda menos impuestos respecto del tamaño de su economía que la mayoría de las economías desarrolladas e incluso menos que diversos países de la región.
Según el mismo estudio de la OCDE, mientras México registró una recaudación equivalente a 17.7% del PIB en 2023, Brasil se ubicó alrededor de 33%, Argentina superó 27% y Uruguay rondó 27%.
La diferencia es aún más amplia frente al promedio de los países de la OCDE, donde la recaudación tributaria equivale aproximadamente a una tercera parte de la actividad económica. Para el caso de Finlandia, los ingresos tributarios oscilaron en 43.%, para Noruega equivale a 44.3% y para Francia rondó 46.1% en 2022.
No necesariamente, la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) promedio es de 30%, en un rango de entre 1.92% y 35%, nivel que de acuerdo con estadísticas fiscales de la OCDE, se encuentra por encima de la tasa aplicada en diversos países miembros del organismo, el cual se encuentra en 23.6%.
En materia de Impuesto al Valor Agregado (IVA), México aplica una tasa general de 16%. Aunque no se encuentra entre las más altas del mundo, tampoco es de las más bajas. De acuerdo con información de la OCDE y la Comisión Europea, países como Alemania aplican una tasa de 19%, Francia de 20%, Italia de 22%, España de 21% y Reino Unido de 20%; mientras que en América Latina, Chile grava el consumo con una tasa de 19% y Argentina con 21%.
Por ello, el nivel de las tasas no explica por sí mismo la baja recaudación mexicana. El desafío se relaciona principalmente con la amplitud de la base gravable y la capacidad de incorporar a más contribuyentes al sistema tributario.
En este sentido, la OCDE y del Fondo Monetario Internacional (FMI) han señalado que factores como la informalidad, los tratamientos preferenciales y la limitada participación de algunos impuestos locales reducen el potencial recaudatorio del país.
Uno de los principales obstáculos es la economía informal. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, 54.8% de la población ocupada se encuentra en condiciones de informalidad laboral. Asimismo, la OCDE señaló en distintos estudios sobre política fiscal que la economía informal en México representa una proporción significativa de la actividad económica nacional, lo que limita la incorporación de millones de personas y negocios al sistema tributario.
A ello se suma una base relativamente estrecha de contribuyentes, la complejidad histórica de algunas obligaciones fiscales y la persistencia de prácticas de evasión y elusión.
El estudio Taxing Wages de la misma organización,advierte que la evasión fiscal continúa representando un desafío relevante para las finanzas públicas mexicanas, aunque los avances en fiscalización digital contribuyeron a reducirla en los últimos años.
Uno de los casos más evidentes corresponde a los impuestos estatales y municipales. Para ello, La OCDE señala en sus reportes de estadísticas tributarias que México mantiene una de las recaudaciones más bajas por impuestos a la propiedad entre sus países miembros.
Mientras los impuestos sobre la propiedad representan alrededor de 0.3% del PIB en México, el promedio de la OCDE alcanza aproximadamente 1.8% del PIB. Esto implica que la recaudación inmobiliaria mexicana equivale a cerca de una sexta parte del promedio observado en las economías desarrolladas.
La limitada captación de ingresos propios por parte de estados y municipios incrementa su dependencia de las transferencias federales.
Pese a los retos de recaudación, México es citado con frecuencia como uno de los casos más relevantes de digitalización tributaria.
La OCDE, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo documentaron los avances derivados de la implementación de la factura electrónica, la contabilidad digital, el Buzón Tributario y los mecanismos de fiscalización automatizada desarrollados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
En particular, el estudio Electronic Invoicing in Latin America del BID identifica a México como uno de los pioneros mundiales en facturación electrónica y destaca que esta herramienta contribuyó a fortalecer el control tributario y mejorar la eficiencia recaudatoria.
Asimismo, datos del SAT muestran que entre 2010 y 2016 la base de contribuyentes registró un crecimiento significativo impulsado por la digitalización de los procesos fiscales y la incorporación de pequeños negocios a la formalidad.
En este contexto, la discusión se orienta cada vez más hacia la eficiencia recaudatoria, la incorporación de nuevos contribuyentes y el fortalecimiento de los ingresos locales, más que a la simple comparación de tasas impositivas frente a otros países.