Violencia acribilla al trabajo

Aprecie cómo impacta la inseguridad en el ámbito laboral mexicano, por Ancelmo García Pineda, asesor externo de la OIT
 .  (Foto: IDC online)

Preámbulo

Actualmente en México la economía y de manera particular el ámbito laboral productivo se ve afectado por un acontecimiento relativamente nuevo en nuestro país, pero que en un período hasta cierto punto breve ha alcanzado a todo el territorio nacional. Nos referimos al fenómeno de la violencia y la inseguridad pública.

Desde las oficinas gubernamentales se ha reconocido la importancia y gravedad de este acontecimiento, así como su repercusión en la sociedad en diferentes esferas económicas y sociales. Por otra parte diversos sectores productivos y liderazgos empresariales han subrayado la relevancia de que se ponga fin a tan dramático panorama nacional, porque los altos índices de criminalidad afectan ya de manera fundamental las redes productivas causando daños que perjudican las metas de producción de bienes y servicios y la calidad de vida de los trabajadores directos y de confianza.

El resultado más evidente, aunque no el único, es la disminución de la inversión y el consumo, inhibiendo la posibilidad de una recuperación más rápida de la economía en la crisis vigente de crecimiento y desempleo.

Inseguridad, un problema

Si bien el fenómeno de la violencia y la inseguridad ha crecido en todo el territorio nacional, recientes estudios efectuados por diversas instituciones de carácter académico, han demostrado que se concentra en varias ciudades del norte del país.

Algunos datos dados a conocer por el abogado José Antonio Sánchez Ortega, promotor del organismo “Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal”, señalan que:

  • en los últimos 10 años como resultado de la violencia e inseguridad en México se han causado poco más de 30 mil muertos
  • la tasa de secuestro es de aproximadamente 195 secuestros por cada millón de habitantes. Cifras que son muy inferiores de lo alcanzado en su peor momento por países como Colombia y Venezuela, y
  • Ciudad Juárez ocupa, “el primer lugar mundial en homicidios dolosos, con una tasa de 191 casos por cada 100 mil habitantes, números sólo superados por la ciudad colombiana de Medellín y Bagdad en Irak, durante 2006

Efectos principales

Respecto del ámbito laboral, los impactos han sido diversos y apenas se comienza a registrar su trascendencia estadística, así como su valoración desde la perspectiva económica y social; sin embargo es un hecho que el concepto de “costo social” hoy es mucho más importante en los recientes años y es por ello que desde distintos sectores crece la preocupación por lo que está ocurriendo.

Desde esta óptica, los principales efectos que sobresalen en aspectos del ámbito del trabajo son los siguientes:

  • disminución de inversiones productivas, del consumo de bienes y servicios, en determinados territorios y de venta de productos específicos de manera localizada
  • deterioro en la captación de capitales
  • aumento en la salida de capitales de México
  • posibles efectos en el tipo de cambio de nuestra moneda
  • cancelación de ampliación de unidades productivas
  • limitación de planes de expansión comercial
  • afectación de la privacidad de líderes de empresa y sindicatos
  • cambio de domicilio de líderes empresariales, políticos y sindicales
  • inseguridad de instalaciones productivas, en la vida diaria de los trabajadores y en el patrimonio personal y social
  • incremento de costos en sectores productivos específicos
  • suspensión de actividades financieras parciales
  • afectación en el ejercicio de determinadas profesiones u ocupaciones tales como: médicos, abogados, maestros, meseros y trabajadores gastronómicos, entre otros
  • establecimiento de nuevas relaciones de mayor seguridad con clientes y proveedores
  • pérdida parcial o total de empleo, y
  • cierre parcial y hasta total de empresas

Percepción internacional

El problema y su gravedad han adquirido tanta importancia que vale la pena citar al Centro de Estudio Fund for Peace; el cual ha propuesto los siguientes parámetros para describir un Estado soberano que ha fallado en la garantía de servicios y garantías básicas hacia sus ciudadanos e instituciones económicas y sociales:

  • pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza
  • erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones
  • incapacidad para suministrar servicios básicos (entre ellos el de seguridad ), e
  • imposibilidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional

Lo anterior es notable, ya que pone en el debate la eficiencia o no, de aquellos que conducen las instituciones del Estado.

Un aspecto nuevo, además es la opinión altamente valorada, de las empresas que cuentan con despachos de calificadoras internacionales, las cuales se preocupan por el tema y lo consideran parte de las variables que habrán de analizar y evaluar para calificar a nuestro país.

Por ahora la calificadora de valores Moody’s advirtió que mientras más tiempo dure la violencia en México, la economía irremediablemente se verá impactada y este efecto será evidente durante los próximos 10 años. Las consecuencias serán una merma de las inversiones, y esa misma calificadora adelantó lo que después sería afirmado por la misma ex candidata a la presidencia de Estados unidos (Hilary Clinton); que México cada vez se parece más a Colombia hace 20 años, por el nivel de desgobierno.

De acuerdo con la décima quinta edición del Barómetro de Empresas que realiza la consultora Deloitte, la delincuencia que se vive en México es uno de los elementos que más preocupa a los hombres de negocios en el país.

Un factor que sobresale en el debate es el referente al alcance de los daños y las repercusiones; pues algunos analistas coinciden en que es muy complicado realizar una cuantificación específica y puntual de que lo que ha provocado la violencia en las inversiones y en el ámbito laboral y productivo.

Sin embargo más allá de esa polémica, es un hecho incontrovertible, como lo demuestran expertos del World Economic Forum (WEF), el cual elabora el “Reporte de Competitividad Global 2010-2011”, algunos factores que afectan negativamente la competitividad mexicana, son también el crimen y la violencia. Estos son dos de los 15 factores más problemáticos para hacer negocios, según el radar de competitividad del WEF.

Como refuerzo de lo anterior se anotan las aportaciones derivadas de la encuesta que el Banco de México (BM) efectúa a analistas privados, donde se refleja mayor preocupación en este rubro y subraya que la inseguridad se convirtió en el factor de mayor interés entre tales analistas privados como limitante en el desarrollo de la actividad económica nacional durante el último año. La misma encuesta arroja que si bien el crimen organizado no es la mayor restricción que los especialistas observan para la recuperación económica en los próximos meses, la incertidumbre prácticamente se triplicó de octubre de 2009 a octubre de 2010.

Propuestas para hacer frente a la violencia

La problemática de la inseguridad y los efectos laborales que produce están puestos sobre la mesa, por ello más que preocuparnos debemos ocuparnos en generar antídotos que reviertan las condiciones en las que está sumida la sociedad, economía, política y las instituciones. De ahí que diferentes sectores han propuesto lo siguiente:

  • establecer una política de cero tolerancia a la violencia
  • implantar un esquema basado en responsabilidades. Quien cumple con reducir la incidencia criminal se queda o es promocionado y quien no cumple, se va
  • abatir la impunidad
  • instituir una verdadera rendición de cuentas
  • depurar a las instituciones, sin impunidad para los responsables del desastre
  • respetar irrestrictamente a los derechos humanos, y
  • elaborar un plan que permita el retiro paulatino de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública

Conclusión

En los últimos años se ha incrementado la violencia relacionada y la inseguridad en México afectando de manera importante sus núcleos industriales y de servicios. Lo anterior ha llevado incluso a causar un éxodo tanto de mexicanos adinerados como de numerosos estadounidenses y ciudadanos de otros países, lo que asesta un golpe severo a nuestra economía.

Si nos enfocamos desde una perspectiva amplia y de futuro: los trabajadores y los empresarios tienen una oportunidad única para unirse y presentar un sólo equipo ante las autoridades de todos los órdenes de gobierno para proponer soluciones y medidas que contribuyan a un más rápido crecimiento económico, pues ellos, más que nadie, saben que sólo la generación de empleos productivos, legales, socialmente útiles pueden ayudar a disminuir los índices de violencia y de crimen que se ha acrecentado en nuestro país.

Otros especialistas afirman que urge un nuevo Pacto Social en México. Por ahora el terreno de las relaciones laborales a nivel de empresa no se ve muy afectado, pero es posible que en poco tiempo la preocupación individual del emprendedor y trabajador aumente en angustia, miedo, incertidumbre y afecte más las relaciones laborales