¿Vale la pena ahorrar en una Afore?
Créditos de la imágen: Diseño creado en Canva con elementos de AlexSava de Getty Images Signature, APRL de sparklestroke de Canva
El ahorro en la Afore no funciona igual para todos los trabajadores, ya que su conveniencia depende del nivel de ingreso
El debate sobre si vale la pena ahorrar en la Afore suele abordarse de forma general. No obstante, los datos que comparte el estudio de Resultados y Perspectivas de la Amafore, señaló que el sistema de ahorro tiene efectos diferenciados según el perfil del trabajador.
A partir del análisis del comportamiento sobre los retiros por desempleo en 2025, la evolución del salario mínimo y el desempeño financiero del sistema, se observó que la Afore beneficia de manera distinta a quienes se encuentran en los extremos del salario promedio.
Durante la presentación de resultados se enfatizó que durante 2025 las Afores registraron ganancias superiores a las prospectadas, con un rendimiento anual de 16%, lo que representa un histórico promedio de 10.7% y un rendimiento nominal superior al 5%.
Sin embargo, con estos resultados se cuestionó sobre el público que realmente le conviene ahorrar en una administradora para el retiro, siendo las personas que ganan por lo menos 45 mil pesos al mes quienes tienen la capacidad de crear un plan de ahorro sostenible y beneficioso al momento de jubilarse.
“Pensemos en alguien que gana 45,000 pesos al mes. La pensión garantizada es de alrededor de 16,000 pesos, es decir, poco más de un tercio de su sueldo. A esa persona sí le hace sentido el ahorro voluntario”, señaló Guillermo Zamarripa, Presidente de la Asociación Mexicana de Afores.
Este monto se estima al considerar que entre 8 y 9% de los
trabajadores que tienen Afore realizan aportaciones voluntarias, siendo el
mínimo de la población. El resto de trabajadores que no ahorran de manera
voluntaria no se debe a un tema de falta de accesibilidad, sino por falta de
ingresos para cubrir sus necesidades básicas, siendo el plan de ahorro el último
en considerar.
Esto se suma el factor de proteccionismo o ayuda gubernamental que las personas reciben al llegar a la tercera edad como es la Pensión del Bienestar, que al sumarse con la pensión garantizadas pueden recibir un ingreso cercano al que recibían, siempre y cuando no tuvieran un sueldo arriba del promedio.
Por el lado contrario, los trabajadores que ganan al menos cinco salarios mínimos o más de 45,000 pesos al mes, representa un problema recibir un tercio de su salario al apostar únicamente por la pensión garantizada, por lo que ahorrar de manera voluntaria para igualar el último ingresos que ganaban es un incentivo real.
Para este grupo, la Afore funciona como un instrumento de ahorro de largo plazo, con rendimientos reales positivos y un impacto tangible en el monto de pensión futura. En estos casos, el ahorro voluntario cobra especial relevancia, ya que la red de protección pública representa solo una fracción de su ingreso previo al retiro.
Para los trabajadores de ingresos bajos o inestables, el incentivo es menor. La razón es estructural, porque los esquemas de pensión mínima garantizada y los apoyos sociales representan una proporción relevante e incluso mayoritaria de su ingreso esperado en la vejez.
Es así, que el verdadero valor depende del nivel de ingreso, la trayectoria laboral y la capacidad real de sostener un ahorro de largo plazo. Entender esta diferencia es clave para no discutir el sistema de ahorro en términos absolutos y empezar a hacerlo desde la realidad de cada trabajador y el nivel de ingresos que presenta.
¿Quieres saber más? ¡Sigue a IDC en Google News