En México, la seguridad y salud en el trabajo evolucionó en términos regulatorios, pero en la práctica aún falta por consolidarse como un eje estratégico dentro de las empresas. Más allá del cumplimiento formal, la ausencia de una cultura preventiva está generando riesgos que impactan directamente en la operación, la reputación y la viabilidad de negocio.
En entrevista para IDC con Rubén Balbuena, Director de Operaciones de ISBL (Instituto de Seguridad y Bienestar Laboral), señaló que el país desarrolló su enfoque en la materia, incorporando riesgos que antes no eran considerados dentro del entorno laboral.
“Comenzó a surgir una nueva manera de entender la seguridad y salud en el trabajo… empezó a abordar temas que antes eran prácticamente un tabú, los factores de riesgos psicosociales, los factores de riesgos ergonómicos, la exposición a agentes biológicos en los lugares de trabajo… y eso vino a cambiar completamente la forma en que se tenía que gestionar la seguridad dentro de las organizaciones”, mencionó Rubén Balbuena.
¿Por qué la prevención sigue sin consolidarse en las empresas?
Uno de los principales problemas es la falta de estructura y claridad tanto a nivel institucional como empresarial. Aunque existen disposiciones legales, su implementación no siempre es homogénea ni supervisada de manera preventiva.
Por ello, Balbuena adviertió que incluso dentro de las organizaciones no existe una definición clara sobre quién debe encargarse de estas funciones ni bajo qué criterios técnicos:
“No tenemos definido cuál es el perfil o la competencia de esa persona y tampoco tenemos definido el número de personas que debe haber… entonces eso hace que las empresas tampoco tengan claridad sobre a quién asignarle esta responsabilidad y bajo qué condiciones”.
Esto provoca que la seguridad laboral se atienda de forma reactiva, generalmente después de un accidente o cuando la autoridad interviene.
¿Qué implica no controlar la siniestralidad y la prima de riesgo?
Uno de los puntos más sensibles es la correcta determinación de la prima del seguro de riesgos de trabajo. La Ley del Seguro Social establece una multa de 20 a 210 veces la UMA, equivalente a 2,346.20 a 24,635.10 pesos vigente en 2026, de acuerdo con los artículos 304-A, fracc. XV y 304-B, fracc. III.
En la práctica, esto no solo implica sanciones económicas, sino un reflejo directo del nivel de control que tiene la empresa sobre sus riesgos laborales.
En este sentido, Rubén Balbuena alertó que existen inconsistencias graves en la forma en que algunas empresas registran a sus trabajadores, y el cual suele ser más común de lo que parece…
“Nos hemos encontrado operadores de grúas, gente que está en actividades de alto riesgo, registrados en empresas que son de marketing digital… eso evidentemente no corresponde a la realidad operativa y eso se traduce en una simulación que termina afectando directamente la prima de riesgo y el cumplimiento ante el instituto”, señaló.
¿Qué riesgos enfrentan las empresas más allá de la sanción?
El impacto del incumplimiento no se limita a multas o revisiones, pues existen consecuencias que pueden escalar a niveles que afectan directamente la continuidad del negocio y la reputación de la empresa en el mercado.
“El riesgo más grande que enfrentan las empresas es el de la reputación… hemos visto casos donde empresas han salido del mercado no por una multa, sino porque un accidente de trabajo generó exposición mediática, pérdida de confianza y rompimiento con clientes y proveedores”.
A esto se suma un efecto menos visible, pero igual de crítico que es la pérdida de competitividad. En un entorno donde cada vez más empresas buscan integrarse a cadenas globales o exportar bajo esquemas como el T-MEC, el cumplimiento en materia laboral y de seguridad se convierte en un requisito implícito.
Es así que la falta de controles puede limitar el acceso a nuevos mercados, auditorías internacionales o certificaciones necesarias para operar con socios extranjeros.
Además, también impacta en:
- incremento en primas de seguros
- dificultades para acceder a financiamiento
- mayor rotación y ausentismo laboral
¿Por qué la inspección no logra prevenir riesgos?
Otro de los problemas estructurales es que los modelos de inspección siguen siendo, en gran medida, reactivos. Cuando se realizan inspecciones por parte de la Secretaría de Trabajo es por la existencia de una queja o incidente, cuando el escenario ideal de una inspección es que funcione como un mecanismo preventivo.
A esto se suma una limitación operativa por parte de la autoridad al no contar con personal suficiente para supervisar de manera constante a todas las empresas, lo que deja espacios donde el incumplimiento puede pasar desapercibido.
¿Qué riesgos están creciendo y las empresas no están viendo?
De acuerdo con el especialista, se advierte que las empresas siguen enfocadas en riesgos visibles, dejando de lado factores que están cobrando mayor relevancia.
“Hay unos riesgos que sí están muy visibles… pero la OIT hoy nos invita a reflexionar sobre el entorno psicosocial en el trabajo… porque esos riesgos, aunque no se vean de inmediato, terminan teniendo impactos mucho más profundos en la salud de las personas y en la productividad de las empresas”, mencionó.
Esto implica que la seguridad laboral ya no puede entenderse únicamente como prevención de accidentes físicos, sino como una estrategia integral que impacta directamente en la sostenibilidad del negocio.