¿Por qué fracasan las PyMES en sus primeros años de vida
en México?
Créditos de la imágen: Foto de Leonardo Aparicio
Institucionalizar el negocio es indispensable para evitar el cierre en los primeros años del emprendimiento, así como pedir ayuda y asesoría a empresarios experimentados
La mortalidad de las empresas en México sigue siendo uno de los grandes retos estructurales de los emprendedores. De acuerdo con el estudio Demografía de los Negocios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 52% de las empresas cerraron en los primeros dos años de vida (2019), lo que evidencia la dificultad de transformar una idea en un negocio sostenible.
Aunque suele atribuirse el fracaso de las empresas a factores externos como la competencia o falta de financiamiento, Ángela Herreño, fundadora de Valorismo360°, plataforma de apoyo y consultoría empresarial, coincide que el problema suele ser más profundo, como la falta de estructura, ausencia de formación directiva y una propuesta de valor mal definida.
Uno de los puntos que menos se discute es la identidad del propio emprendedor. Antes de hablar de mercado, producto o crecimiento existe una pregunta que se recomienda formular que es ¿la persona está diseñada para ser empresario?
“Primero es identificarte. ¿Soy empresario o no lo soy? Si descubres que no es tu naturaleza, eso también es una gran claridad”, explicó Ángela Herreño, CEO de Valorismo 360°.
El planteamiento no desincentiva el emprendimiento, sino que lo redefine. No todo talento técnico implica vocación empresarial. Un científico puede ser sobresaliente en su disciplina, un médico puede dominar su especialidad y un músico puede ser excepcional en su arte, pero eso no necesariamente significa que su fortaleza esté en dirigir, estructurar y escalar un negocio.
Cuando no existe esa claridad, el emprendimiento se convierte en una extensión improvisada de una habilidad técnica, sin gobierno corporativo, sin estrategia y sin institucionalización el emprendimiento no tiene oportunidad para prevalecer.

Presentación de la plataforma Valorismo360° | foto de Valorismo360°
Otro de los factores críticos es la confusión entre deseo personal y necesidad real de mercado. De acuerdo con Edgar Herreño, fundador de G.I.EICOM, empresa de ingeniería intralogística con más de 40 años en México, explicó que la propuesta de valor no debe partir únicamente de la perspectiva del emprendedor, sino del cliente:
“Una empresa existe si tu promesa de valor resuelve algo, crea algo, satisface algo, o crea un identificador con el cual la gente se relaciona… qué valor voy a crear desde la perspectiva del cliente, no desde mi perspectiva”, mencionó.
El problema es que muchas ideas nacen como aspiraciones personales, pero no necesariamente resuelven un problema relevante por el cual alguien esté dispuesto a pagar. Cuando esa validación no ocurre, el negocio opera durante meses o años con ingresos débiles, márgenes frágiles y sin posibilidad de escalar.
La falta de análisis estructurado sobre qué valor se crea, para quién y bajo qué modelo de negocio suele ser un punto de quiebre temprano.
El obstáculo más frecuente es la ausencia de estructura organizacional. Muchas PyMES operan en modo supervivencia, enfocadas en el día a día, sin procesos formales, sin métricas claras y sin un consejo que cuestione decisiones estratégicas. Esto provoca que el crecimiento dependa exclusivamente del esfuerzo del fundador, lo que limita su capacidad de institucionalizar el negocio.
“Tradicionalmente, el conocimiento de alta dirección necesario para la construcción de una empresa sana y exitosa ha estado concentrado en grandes corporaciones. Nuestra intención es democratizar ese conocimiento, traducirlo en herramientas prácticas y accionables, y así facilitar la creación de una red de contactos que compartan mejores prácticas y experiencias. Esto permitirá una mejor toma de decisiones y minimizará el fracaso empresarial”, explicó Ángela Herreño.
Para conseguir una estructura e institucionalizar el emprendimiento es necesario lograr lo siguiente:
Sin estos elementos, el negocio puede generar ingresos,
pero difícilmente construye permanencia. Asimismo, uno de los conceptos más relevantes que emergen
en el cuestionamiento empresarial es reconocer que escalar no es lo mismo que
vender más. Escalar implica que la empresa pueda crecer sin depender
exclusivamente de la presencia constante del fundador.
En este sentido, gran parte de las PyMES en México no fracasan por falta de clientes, sino porque no logran evolucionar de emprendimiento personal a una empresa institucionalizada. Sin estructura financiera, planeación estratégica y visión de largo plazo, cualquier crisis externa económica, regulatoria o de mercado puede desestabilizar el negocio.
Un punto clave que se destaca es la falta de conocimiento de alta dirección que históricamente estuvo concentrado en grandes corporaciones.
Es por esta razón que surge Valorismo360°, una plataforma que busca cerrar esa brecha mediante comunidad empresarial, formación estructurada y acompañamiento estratégico a través de un modelo de consejo corporativo.
A través de ella, los emprendedores pueden crear un perfil, compartir dudas respecto a la dirección de su empresa, en espera de consejos de otros emprendedores y empresarios. Para el caso de situaciones más técnicas, la plataforma ofrece consulta legal personalizada.
Además, se ofrece una serie de 12 libros que abarcan desde la definición del propósito de emprender, hasta áreas críticas como finanzas, dirección estratégica, gobierno corporativo y gestión organizacional.
A diferencia de las cámaras de comercio que existen en el país, en donde empresas pueden acceder a capacitación y consejo, el principal diferenciador de la plataforma es no exigir cuotas o mínimos de facturación a emprendedores, democratizan el acceso a consejo corporativo y que se enfocan el desarrollo empresarial con sentido social al minimizar el consumismo sin sentido y aportar al entorno un beneficio real.
Es así que, el camino a la formación estratégica de empresas pueden marcar la diferencia entre sobrevivir y consolidarse en el mercado.