Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
LUN 20/04
TDC 17.2447
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INPC 145.5440
MIE 01/04
RECARGOS FEDERALES 2.07%
DOM 01/02
UMA 117.31
Expertos recomiendan no entregar enganches sin verificar la situación registral del inmueble y el perfil del vendedor.
Para miles de adultos mayores en México, un inmueble no solo significa un bien, sino es un reflejo de años de trabajo, ahorro y el legado que construyeron a lo largo de toda su vida, sin embargo, son el sector de la población que corre más riesgo al intentar vender, comprar o rentar algún domicilio.
La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) explicó que los fraudes inmobiliarios generan pérdidas anuales cercanas a 600 millones de pesos, afectando directamente a los ahorros o patrimonio de miles de familias mexicanas.
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“Hoy, los adultos mayores forman parte de uno de los grupos más expuestos a riesgos en operaciones de compraventa, renta o regularización de inmuebles. La confianza en terceros, poca o nula experiencia en procesos digitales, procesos legales complejos y, en algunos casos, falta de acompañamiento puede abrir la puerta a engaños que terminan en pérdidas severas”, señaló la directora general de Kallify, Diana Sandoval.
Los expertos de Kallify, plataforma que brinda seguridad jurídica en compra-venta de inmuebles, respondieron por qué los adultos mayores son más vulnerables a sufrir un fraude inmobiliario.
¿Qué factores afectan a los adultos mayores y cuáles son los fraudes más comunes?
Existen distintos factores que pueden incrementar la exposición de los adultos mayores a ser víctimas de fraudes inmobiliarios:
- Confianza excesiva en conocidos, intermediarios o incluso familiares
- No verificar a fondo la documentación o legalidad de la operación
- Brecha tecnológica que dificulta identificar anuncios falsos, plataformas no confiables o esquemas de fraude digital
- Aislamiento social. Cuando una persona se enfrenta sola a una operación inmobiliaria, es más probable que tome decisiones bajo presión o sin una segunda opinión
- Complejidad en los trámites notariales, registrales, administrativos y fiscales provoca que inconsistencias relevantes pasen desapercibidas hasta etapas avanzadas del proceso
Aunque cada caso tiene particularidades, hay patrones que se repiten con frecuencia:
- Falsificación de escrituras o firmas. Ocurre cuando se alteran documentos, se falsifican firmas o se induce a la persona a firmar papeles cuyo alcance real desconoce. Esto puede derivar en contratos de compraventa, cesiones o arrendamientos fraudulentos.
- Enganches por inmuebles inexistentes. Una supuesta inmobiliaria, desarrollador o intermediario solicita anticipos o apartados por propiedades que no existen, que no están disponibles o que ni siquiera pertenecen a quien las ofrece.
- Venta de propiedades ajenas. Una persona intenta vender un inmueble del que no es propietario, aprovechando que la parte interesada no revisó correctamente la situación registral del bien ni la identidad real del propietario.
- Manipulación o abuso por personas cercanas. En algunos casos, familiares, vecinos o personas de confianza manipulan documentos o decisiones patrimoniales para obtener control sobre los bienes de un adulto mayor.
- Fraudes digitales y telefónicos. Llamadas falsas, mensajes de supuestos gestores, créditos engañosos o publicaciones con ofertas demasiado atractivas también forman parte del problema. Estos engaños suelen apelar a la urgencia o a la promesa de una oportunidad irrepetible.
¿Cómo prevenir un fraude antes de comprar-vender un inmueble?
Kallify recomendó realizar una dictaminación jurídica con el Notario de tu preferencia, a fin de revisar la situación documental y registral del inmueble antes de cualquier operación.
Esto puede permitirte identificar si la propiedad está correctamente escriturada y registrada, si existen procesos sucesorios pendientes o si hay antecedentes que deban aclararse antes de vender o rentar la propiedad.
Asimismo, aconsejó estar al pendiente de la alerta inmobiliaria a través de RPP (Registro Público de la Propiedad), pues te permite detectar oportunamente movimientos no autorizados.
Además, lo ideal es que cualquier decisión patrimonial relevante se tome con asesoría profesional, especialmente cuando se trate de firmar documentos, otorgar poderes o iniciar procesos de venta.
En caso de comprar una propiedad, Kallify expresó que lo primero que se debe revisar es su situación jurídica, lo cual permite confirmar quien es el propietario, identificar si existen copropietarios o terceros cuya autorización sea necesaria, que la documentación esté completa y que no existan gravámenes, conflictos sucesorios, adeudos o restricciones legales.
Del mismo modo, también es importante revisar el perfil del asesor o intermediario involucrado, así como confirmar que el desarrollo o la empresa tenga antecedentes verificables, especialmente si se trata de preventas.
En cualquiera de los casos, si existen dudas o incertidumbre, lo más prudente es detenerse, pedir una revisión adicional y no actuar bajo presión.
“Contar con una dictaminación jurídica previa del inmueble permite identificar riesgos y tomar decisiones con mayor certeza, especialmente cuando se trata de proteger el patrimonio de grupos más vulnerables”, concluyó la directora general de Kallify.