¿Qué riesgos enfrenta una PyME que no protege su propiedad
intelectual?
Créditos de la imágen: Foto de Leonardo Aparicio
La falta de una estrategia temprana puede ocasionar pérdida de inversión, conflictos legales y dificultades para comercializar o internacionalizar una innovación
Proteger la propiedad intelectual hasta que surge una controversia puede resultar demasiado tarde para una empresa. No registrar una marca, documentar adecuadamente una innovación o definir la titularidad de un desarrollo tecnológico puede limitar su aprovechamiento comercial y reducir su valor ante inversionistas o posibles aliados.
Durante el foro “De la innovación al impacto: proteger, valorizar y monetizar el conocimiento para impulsar el desarrollo de México”, especialistas coincidieron en que la protección de estos activos debe incorporarse desde las primeras etapas del negocio y mantenerse alineada con sus objetivos comerciales.
El encuentro se realizó en el marco de una alianza entre ClarkeModet, el Distrito de Innovación Tlalpan y el Tecnológico de Monterrey, dirigida a fortalecer emprendimientos, startups y proyectos científicos mediante mentorías, diagnósticos tecnológicos y estrategias de propiedad intelectual.
La propiedad intelectual comprende diferentes figuras que permiten proteger los activos intangibles de una organización. Dependiendo de la naturaleza del proyecto, pueden utilizarse marcas, patentes, diseños industriales, derechos de autor, secretos industriales o mecanismos para resguardar conocimientos técnicos.
No identificar oportunamente cuál de estas figuras corresponde a cada activo puede ocasionar que un competidor utilice una marca, replique un desarrollo o aproveche información estratégica. También puede provocar disputas sobre quién es propietario de una innovación creada por trabajadores, proveedores, universidades o socios comerciales.
De acuerdo con la Radiografía del Emprendimiento en México, elaborada por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), 75% de las startups fracasa antes de cumplir dos años. Por su parte, ClarkeModet señala que las empresas de base científica y tecnológica pueden perder hasta 80% de su valor potencial ante inversionistas cuando carecen de una estrategia sólida de activos intangibles.
Además del riesgo de perder exclusividad, una protección insuficiente puede afectar desde la obtención de financiamiento, el licenciamiento de tecnología, la firma de alianzas y la entrada a mercados internacionales.
“Las empresas más valiosas del mundo han construido su crecimiento sobre activos intangibles: innovación, tecnología, marcas, datos y conocimiento”, señaló Aurora López-Portillo, directora de Servicios Legales de ClarkeModet.
Una estrategia preventiva requiere analizar desde el inicio qué está desarrollando la empresa, quién participa, cuáles son los mercados de interés y qué mecanismos jurídicos y comerciales permitirán aprovechar la innovación.
Esto implica revisar contratos laborales y de colaboración, establecer cláusulas de confidencialidad, documentar procesos, realizar búsquedas de antecedentes y definir si conviene solicitar una patente o mantener determinado conocimiento como secreto industrial.
La decisión es relevante porque no toda innovación debe protegerse de la misma forma. En algunos casos, revelar un desarrollo mediante una solicitud de patente puede ser conveniente, en otros casos, el conservarlo como información confidencial podría ofrecer una protección comercial más adecuada.
También debe considerarse el entorno regulatorio de cada mercado. Una tecnología viable en México podría enfrentar requisitos diferentes para su comercialización en Estados Unidos, Europa o América Latina. Por ello, la estrategia de protección debe coordinarse con las áreas jurídicas, financieras, operativas y comerciales.
“El reto no es únicamente innovar, sino convertir esa innovación en crecimiento empresarial, inversión, licenciamientos, alianzas estratégicas y expansión internacional”, afirmó López-Portillo.
Registrar una marca o solicitar una patente no debe verse únicamente como un trámite defensivo. Estos activos pueden utilizarse para diferenciar productos, negociar licencias, atraer capital y aumentar la valuación de la empresa para facilitar su crecimiento.
Para evitar una actuación reactiva, las organizaciones deben elaborar un inventario de sus activos intangibles, determinar cuáles tienen valor estratégico y establecer responsables para su protección y explotación comercial. Es por ello que aplicar una innovación genera ventaja competitiva, pero esta puede convertirse en un problema cuando no se aplican las medidas de protección adecuadas.