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Laptops, tabletas e impresoras puede elevar el gasto escolar, por lo que conviene distinguir entre una necesidad académica y una compra aspiracional
El regreso a clases representó durante el ciclo escolar 2025-2026 un gasto promedio de hasta 10,916.02 pesos por estudiante, 12.66% más que el año anterior, de acuerdo con un análisis de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
Dicha estimación contempló útiles, uniformes, calzado, cuotas y artículos de limpieza. Sin embargo, el presupuesto puede aumentar cuando la escuela solicita una laptop, tableta, impresora o cualquier otro equipo electrónico.
A diferencia de los cuadernos o lápices, estos dispositivos representan una inversión considerable y no siempre es necesario adquirir el modelo más costoso. Antes de comprar, las familias necesitan identificar para qué se utilizará, comparar características y verificar si el equipo puede aprovecharse durante varios ciclos escolares.
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¿Cuánto cuesta el regreso a clases?
La lista de útiles escolares alcanzó un costo de hasta 3,386.03 pesos, tras registrar un incremento anual de 16.66%, según el reporte de ANPEC.
Los uniformes y el calzado sumaron hasta 4,400 pesos, la cuota escolar se ubicó alrededor de 2,500 pesos y los artículos de limpieza representaron cerca de 329.99 pesos adicionales.
Estas cantidades muestran la importancia de establecer un límite antes de adquirir tecnología. Si el dispositivo no estaba contemplado en el presupuesto inicial, comprarlo a crédito sin revisar la capacidad de pago podría prolongar el gasto escolar durante varios meses.
5 recomendaciones para ahorrar en equipo electrónico
A partir del análisis de ANPEC, diversos comercios y supermercados como Bodega Aurrera comparten ofertas y recomendaciones a familias para que la adquisición de estos artículos sea más tolerable a sus bolsillos.
1. Confirmar qué necesita realmente el estudiante
Antes de elegir un dispositivo, conviene preguntar qué actividades realizará durante el ciclo escolar, se trate de investigar, redactar documentos, utilizar plataformas educativas, tomar clases virtuales, editar contenido o imprimir trabajos.
Una tableta puede ser suficiente para consultar materiales y realizar tareas básicas, pero podría resultar limitada si se necesitan programas especializados. Comprar por apariencia, marca o potencia innecesaria aumenta el gasto sin mejorar el aprendizaje.
2. Comparar funciones y no solamente precios
El equipo más barato no siempre representa el mayor ahorro si debe reemplazarse rápidamente. Además del precio, es necesario revisar almacenamiento, memoria, duración de la batería, compatibilidad con programas, garantía y posibilidades de reparación.
También conviene confirmar los requisitos técnicos con la escuela para evitar adquirir un dispositivo que no pueda ejecutar las plataformas solicitadas.
3. Elegir un equipo que pueda compartirse
Cuando hay más de un estudiante en casa, una impresora, computadora o tableta puede utilizarse mediante horarios definidos.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 52.3% de los hogares mexicanos reside al menos una persona de entre seis y 17 años. Por ello, antes de comprar varios dispositivos debe evaluarse si uno puede cubrir las necesidades familiares sin afectar las actividades escolares de cada estudiante.
4. Proteger la inversión
Una funda, regulador de voltaje, mantenimiento preventivo y limpieza periódica pueden extender la vida útil del equipo.
También es recomendable enseñar a los estudiantes a transportarlo correctamente, evitar instalar programas de fuentes desconocidas y mantener respaldados sus archivos. La durabilidad forma parte del ahorro cuando evita repetir la compra en el siguiente ciclo.
5. Reutilizar y escalonar las compras
No todos los integrantes de la familia necesitan estrenar un dispositivo cada año. Un equipo anterior puede destinarse al estudiante con actividades básicas, mientras el modelo más reciente se asigna a quien requiere programas o plataformas de mayor exigencias de recursos.
Por ello, la ANPEC recomienda comprar primero lo indispensable y dejar los artículos secundarios para semanas posteriores. Escalonar el gasto permite comparar con mayor detenimiento y reduce el riesgo de endeudarse por completar la lista entes del primer día de clases.