Aprender a administrar el dinero no comienza con el primer salario o la contratación de una tarjeta. Desde la infancia, tomamos decisiones relacionadas con el consumo, el ahorro, el cumplimiento de metas y el uso de recursos limitados.
Por ello, incorporar la educación financiera desde la primaria puede ayudar a que niñas y niños comprendan estas decisiones antes de utilizar productos bancarios o asumir compromisos económicos. También permite abordar riesgos que ya forman parte de su entorno, como las compras digitales, el robo de información y los fraudes en línea.
En este contexto, Banco Azteca presentó el programa Aprende y Crece Finanzas de la A-Z, una serie de contenidos que las escuelas pueden incorporar como materia optativa y que está dirigida a estudiantes de quinto y sexto de primaria y primero de secundaria.
Durante el lanzamiento, Alejandro Valenzuela, presidente del Consejo de Administración de Banco Azteca y Azteca Servicios Financieros, señaló que facilitar el acceso a productos financieros resulta insuficiente si no está acompañado de conocimientos para utilizarlos.
“Hacer accesibles los servicios financieros es solo el punto de partida, abrir una cuenta u otorgar un crédito tiene un valor muy limitado si los clientes no adquieren también el conocimiento, los hábitos y la conciencia necesarios para usar estas herramientas de forma efectiva”, mencionó.
¿Qué beneficios aporta la educación financiera a los niños?
Uno de sus principales beneficios es ayudar a comprender que el dinero es limitado y que cada decisión de gasto implica elegir entre diferentes alternativas. Esta idea permite introducir la diferencia entre necesidades y deseos, así como las consecuencias de comprar sin planeación.
Otro beneficio es la formación del hábito del ahorro, en este programa los estudiantes pueden aprender a establecer una meta, calcular cuánto necesitan y definir pequeñas aportaciones periódicas para alcanzarla. El ejercicio también les permite entender que ahorrar no consiste solamente en guardar lo que sobra.
La elaboración de presupuestos ayuda a relacionar ingresos, gastos y objetivos. Aunque los niños todavía no reciban un salario, pueden aplicar estos conocimientos al administrar una cantidad semanal, planear una compra o participar en un proyecto escolar o familiar.
Silvia Lloréns, directora del programa de educación financiera y negocios Aprende y Crece, explicó que enseñar estos temas representa una decisión con efectos más allá del salón de clases.
“Hay decisiones en la vida que transforman el presente y construyen el futuro, y la educación financiera es una de ellas. Por eso presentamos la primera materia en México y Latinoamérica para primaria y secundaria, que puede ser elegida como optativa por todas las escuelas del país”, mencionó Lloréns.
La enseñanza del crédito también permite explicar que el dinero prestado debe devolverse y generalmente genera intereses. Conocer este funcionamiento antes de solicitar un financiamiento puede contribuir a evitar decisiones impulsivas y problemas de sobreendeudamiento durante la vida adulta.
A estos conocimientos se suma la seguridad digital en do de identificar intentos de fraude, proteger contraseñas y evitar compartir datos personales son habilidades necesarias ante el uso creciente de dispositivos, plataformas digitales y servicios financieros en línea.
¿Qué aprenderán los estudiantes?
Los contenidos se distribuyen en cinco módulos: descubrimiento del mundo del dinero, inicio de la vida financiera, protección del dinero, formas en las que puede crecer y herramientas financieras de la familia.
A lo largo de estos módulos se explican conceptos como ahorro, gasto inteligente, elaboración de presupuestos, consumo responsable, crédito, banca en línea, protección de datos personales, prevención de fraudes y emprendimiento.
La materia también busca vincular los contenidos escolares con situaciones cotidianas mediante actividades que los alumnos pueden realizar en el aula y posteriormente revisar con sus familias.
“Combina clases en el aula con herramientas digitales para usar en casa mediante computadora, tablet o celular. Adquirirán conocimientos en dos áreas principales: finanzas personales, donde aprenderán conceptos de ahorro, gasto inteligente, consumo responsable, uso de la banca en línea, primera tarjeta de débito y medidas de ciberseguridad; y emprendimiento, para fomentar la creatividad y generar bienestar y valor en su entorno”, mencionó Silvia Lloréns.
La educación financiera también se relaciona con cuatro campos formativos: lenguajes; saberes y pensamiento científico; ética, naturaleza y sociedades; y de lo humano a lo comunitario.
A partir de estos campos, los estudiantes pueden familiarizarse con conceptos financieros, elaborar presupuestos, comparar precios, establecer metas y reflexionar sobre el consumo responsable, así como reconocer las emociones que pueden provocar compras impulsivas.
¿Cómo se desarrollará la materia?
El programa comprende 40 clases y más de 200 recursos digitales, entre ellos videos, series animadas, infografías y herramientas de inteligencia artificial. Los estudiantes estarán acompañados por personajes virtuales y retos interactivos, sin que estos recursos sustituyan la participación del docente.
Los maestros contarán con materiales para desarrollar las clases y explicar los conceptos, mientras que las familias tendrán acceso a una guía para reforzar los aprendizajes en casa.