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RECARGOS FEDERALES 2.07%
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Revisar el valor de la mercancía y elegir una cobertura acorde con los embarques ayuda a reducir afectaciones financieras
La operación logística por carretera representa una parte relevante del movimiento de mercancías en México. Durante 2025 fueron transportadas 577.3 millones de toneladas dentro del territorio nacional, equivalentes al 60% de la carga del país.
El volumen de productos movilizados también expone a las empresas a accidentes, fallas mecánicas y robos durante el trayecto. Un siniestro puede provocar la pérdida del inventario, retrasar las entregas y afectar la liquidez necesaria para continuar las operaciones.
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Ante este panorama, GMX Seguros advirtió que las empresas no deberían depender únicamente de la responsabilidad básica de los transportistas. La protección debe considerar el valor de los productos, la frecuencia de los embarques y las condiciones bajo las cuales se trasladan.
¿Qué riesgos pueden interrumpir la operación logística?
Los accidentes carreteros y las volcaduras se encuentran entre los principales riesgos del traslado de mercancías. Estos acontecimientos pueden originarse por las condiciones climáticas o por fallas mecánicas de las unidades.
A ello se suma la inseguridad en las carreteras. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), entre julio de 2025 y junio de 2026 fueron robadas 8,246 unidades de transporte pesado aseguradas.
La afectación para una empresa no termina con la pérdida de los productos. También puede involucrar el costo de reponerlos y el incumplimiento de los compromisos adquiridos con sus clientes.
¿Qué deben revisar las empresas antes de transportar mercancías?
Una primera medida consiste en identificar el valor real de cada embarque. La cobertura contratada debe corresponder con la mercancía trasladada, pues una estimación inferior puede dejar parte de la pérdida a cargo de la empresa.
También es necesario revisar quién asume los riesgos durante el trayecto. Contratar una empresa transportista no significa que el propietario de la mercancía quede protegido frente a cualquier accidente o robo. Por ello, deben conocerse las condiciones del servicio y el alcance de la responsabilidad asumida por el proveedor.
Las empresas también deben analizar la regularidad de sus movimientos. Un negocio con envíos ocasionales no enfrenta las mismas necesidades que una organización que transporta mercancía todos los días.
¿Qué cobertura corresponde con cada operación?
Entre las modalidades disponibles se encuentra la póliza específica por viaje. Esta alternativa puede utilizarse para un embarque eventual, una operación única o el traslado de mercancías con un volumen extraordinario. La protección comprende el recorrido desde el punto de partida hasta el destino acordado.
Para las empresas con movimientos constantes existe la póliza anual a pronóstico con declaración mensual. Bajo esta modalidad, la organización informa cada mes el valor real de las mercancías transportadas para ajustar la cobertura a su operación.
Otra opción es la póliza anual a pronóstico con ajuste al final de la vigencia. Esta parte de una estimación inicial sobre las ventas o traslados del año y posteriormente realiza una regularización con base en el movimiento registrado.
La elección debe considerar la frecuencia de los embarques y la variación de su valor. Una cobertura que no refleje los cambios en la operación puede resultar insuficiente ante un siniestro.
¿Cómo proteger la continuidad financiera?
El aseguramiento no evita un accidente ni impide el robo de una unidad, pero puede reducir el impacto económico después del evento. La indemnización permite reponer mercancías y conservar recursos para mantener en funcionamiento la cadena de suministro.
“Un contenedor perdido por accidente o robo sin seguro puede descapitalizar a una pequeña o mediana empresa”, señaló Alain Rosas, director de Operaciones de GMX Seguros.
Por ello, la protección de la operación logística requiere revisar periódicamente los valores transportados y actualizar las proyecciones de movimiento. La empresa también debe comprobar que la modalidad contratada corresponda con la forma en que actualmente realiza sus embarques.
Una gestión adecuada del riesgo permite que un siniestro no se convierta automáticamente en una pérdida que comprometa la estabilidad del negocio o su capacidad para cumplir con las siguientes entregas.
