La Organización de las Naciones Unidas (ONU) explicó que el Día Internacional de la Mujer tiene sus orígenes en las manifestaciones de las mujeres que, especialmente en Europa, reclamaban a comienzos del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre ambos sexos.
Cada 8 de marzo es un recordatorio de todo lo que se ha conseguido gracias a la lucha de las mujeres, sin embargo, también es una fecha para reconocer que aún falta mucho por cambiar y mejorar.
De acuerdo con la última edición de la gaceta Tributando Ando de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon), aún existen muchas desigualdades entre mujeres y hombres que se mantienen por costumbres y reglas implícitas que estereotipan el papel del género femenino en la sociedad.
Entre la seguridad, economía y derechos básicos, se encuentra una área que no se menciona con tanta frecuencia como las anteriores respecto a la falta de una visión enfocada en el género y es la política fiscal.
¿Por qué es importante crear una política fiscal con perspectiva de género?
La Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expresó que la política fiscal es el conjunto de medidas relativas al régimen tributario, al gasto público, al endeudamiento público, a las situaciones financieras de la economía y al manejo por parte de los organismos públicos, tanto centrales como paraestatales y en todo el ámbito nacional.
La política fiscal podría presentarse como un ámbito técnico e imparcial, como si afectara a todos los contribuyentes por igual, sin embargo, en un país como México que se ha caracterizado por no ofrecer las mismas condiciones para mujeres y hombres, las decisiones fiscales también afectan de manera diferente al género masculino y femenino.
En México existen brechas de género, diferencias salariales, dificultad para obtener seguridad social y empleo formal, además de una carga desproporcionada del trabajo doméstico y de cuidados que no son remunerados. La mayoría de estas condiciones afectan a las mujeres, por esta razón, diseñar impuestos y presupuestos sin considerar estas circunstancias, implica perpetuar un modelo que posiciona a las mujeres en una desventaja estructural.
“La política fiscal, lejos de ser un mecanismo neutro, puede convertirse en un factor que profundiza la desigualdad o, por el contrario, en una herramienta para reducirla”, agregó la Procuraduría. Una política fiscal con perspectiva de género no se trata de brindar beneficios especiales a las mujeres, sino de reconocer que no todos parten desde las mismas condiciones.
La Prodecon manifestó que si el objetivo es conseguir una igualdad sustantiva, las decisiones del Servicio de Administración Tributaria (SAT) deben actuar con base en estas diferencias. Transformar la política fiscal es clave para colocar en el centro la dignidad, justicia social y el bienestar para todos los contribuyentes sin distinción.
¿En qué sectores se tendría que aplicar la política fiscal con perspectiva de género?
En la gaceta de la Prodecon se detalló que el principal elemento para comprender la necesidad de una política fiscal es el trabajo de cuidados no remunerados.
En México, las mujeres dedican el triple de tiempo que los hombres a actividades como el cuidado de niñas, niños, personas adultas mayores o personas enfermas, así como al trabajo doméstico. Esta desigualdad afecta la autonomía económica aunado al acceso a derechos fiscales y de seguridad social.
Al dedicar su vida al cuidado de familiares o a trabajos domésticos, provoca que las mujeres no tengan tiempo para un empleo formal, lo que a su vez, las limitará en el acceso a deducciones, créditos fiscales, pensiones y servicios de salud
La implementación de una política fiscal con enfoque de género debe reconocer el valor económico y social de los cuidados, mediante transferencias, servicios públicos universales o mecanismos fiscales que compensen esta desproporción, agregó la Prodecon.
Otro elemento que se debe considerar para una política fiscal enfocada en el género, es la alta tasa de informalidad entre las mujeres en México.
Más de la mitad de las trabajadoras se encuentran en condiciones informales, es decir, no cuentan con contratos, prestaciones y contribuciones para su seguridad social, lo que restringe su acceso a pensiones para la vejez, servicios de salud y otros derechos.
La falta de guarderías, horarios flexibles o licencias adecuadas, empuja a las mujeres a aceptar empleos precarios que les permitan continuar con sus actividades diarias.
Por último, la Prodecon comentó que el gasto público cumple un papel estratégico en la reducción de desigualdades. Orientar recursos hacia sectores que impactan directamente en la vida de las mujeres es la vía idónea para avanzar hacia la equidad de género.
Cada peso público debe evaluarse por su impacto en la reducción de brechas. Una política fiscal con enfoque de género transforma el presupuesto en una herramienta de justicia social, capaz de redistribuir recursos y oportunidades de forma más equitativa”, finalizó la Procuraduría.