Durante años, hablar de habilidades digitales significaba saber utilizar una computadora, manejar una hoja de cálculo o aprender a operar un sistema administrativo. Sin embargo, hoy esa definición resulta insuficiente ante la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) y de herramientas capaces de analizar información, automatizar procesos y generar respuestas en segundos. Todo ello está cambiando nuevamente lo que significa estar preparado para trabajar en un entorno digital.
La Semana del Aprendizaje Digital, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) realizó del 8 al 11 de septiembre, llegó este año con una discusión especialmente pertinente: cómo aprendemos y validamos información en una época en la que la IA participa cada vez más en la producción de conocimiento.
Para las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), los emprendedores y los contadores, la pregunta debería extenderse al terreno empresarial. Ya no basta con saber utilizar una herramienta; también es necesario comprender qué información utiliza, cómo llegó a determinado resultado y qué tan razonable es la respuesta que ofrece.
¿Qué competencias exige la IA a Pymes y contadores?
El Foro Económico Mundial estima que cerca de 40% de las habilidades requeridas en el trabajo cambiarán hacia 2030. Mientras la IA, el manejo de datos y la alfabetización tecnológica se encuentran entre las competencias de mayor crecimiento, siete de cada 10 empresas siguen considerando el pensamiento analítico como una habilidad esencial.
Esta combinación dice mucho sobre el profesional que necesitarán las organizaciones. La tecnología puede procesar miles de datos, detectar patrones o automatizar tareas repetitivas, pero todavía se requiere criterio para interpretar esos resultados, identificar inconsistencias y decidir qué hacer con la información.
Esto resulta especialmente importante en actividades administrativas, financieras y contables, donde un dato incorrecto puede afectar desde una proyección de flujo de efectivo hasta el cumplimiento de una obligación fiscal. Utilizar Inteligencia Artificial sin mecanismos de revisión puede ser tan riesgoso como tomar decisiones con información incompleta.
Por ello, las nuevas competencias digitales deberían incluir al menos tres capacidades:
- saber formular las preguntas correctas
- validar la información obtenida
- comprender suficientemente el proceso que se está automatizando.
Un contador que utiliza una nueva herramienta necesita conservar su criterio profesional; un empresario debe entender los indicadores que consulta y un colaborador debe ser capaz de reconocer cuándo un resultado requiere una segunda revisión.
El uso de IA también requiere reglas dentro de las empresas
Las organizaciones también tendrán que establecer reglas básicas para el uso de estas tecnologías: qué información puede compartirse, cuáles procesos requieren supervisión humana, cómo se verifican los resultados y quién asume la responsabilidad final de una decisión. La adopción tecnológica necesita avanzar acompañada de una cultura de aprendizaje permanente.
Para quienes hemos acompañado durante años la evolución de empresas y contadores, esta transformación también amplía el significado de digitalizar. En el marco del aniversario de Siigo Aspel, vale la pena recordar que incorporar tecnología es sólo una parte del proceso; desarrollar las capacidades de las personas para aprovecharla es lo que realmente permite convertirla en productividad, control y mejores decisiones.
Ese mismo principio explica por qué la formación práctica y el desarrollo de habilidades digitales son cada vez más importantes para el ecosistema empresarial, una visión que también guía el trabajo de Fundación Siigo: la tecnología adquiere mayor valor cuando contribuye al desarrollo de las personas y amplía sus oportunidades.
El verdadero salto digital, entonces, no consiste en convertir a todos en especialistas en inteligencia artificial. Consiste en dejar de ser usuarios pasivos de la tecnología para convertirnos en profesionales capaces de cuestionarla, entenderla y utilizarla con criterio.