Desempleo o informalidad: las dos caras del trabajo en
México
Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
Aunque México mantiene una tasa de desempleo baja, la informalidad laboral persiste como un desafío estructural que afecta a más de la mitad de la población ocupada.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la desocupación se concentra principalmente en personas de 25 a 44 años (45.8 %), seguido por el grupo de 15 a 24 años (34.6 %), sin embargo, más de la mitad de la población ocupada trabaja en la informalidad, es decir, en su mayoría, no reciben las prestaciones establecidas en la Ley Federal del Trabajo (LFT).
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la informalidad perpetúa la baja productividad, la alta pobreza y la desigualdad. A pesar de que se han implementado nuevas pensiones y programas sociales, más del 34% de los mexicanos aún carecía de acceso a servicios de salud en 2024.
Ginia, plataforma que conecta estudiantes y oportunidades laborales, explicó que el desempleo y la informalidad se han convertido en un desafío estructural que limita el crecimiento del país, la productividad y la movilidad social.
“La precariedad laboral persistente y el desajuste entre la educación y el mercado laboral fomentan la informalidad en México. A través del uso de tecnología para acercar a los jóvenes a los empleadores, es posible mejorar el acceso al mercado formal”, agregó.
“El contraste entre una tasa de desempleo baja y una informalidad elevada se explica porque la creación de trabajos no está acompañada de formalización o de adecuación de los puestos a los estándares de seguridad social, derechos laborales y capacitación”, afirmó la CEO de Ginia, Antía Vázquez.
Además, aseguró que el reto no solo se limita a encontrar trabajo, sino a conseguir uno que sea formal, brinde prestaciones de ley y que tenga las condiciones idóneas que permitan su crecimiento profesional y laboral.
La especialista aseveró que el alto índice de informalidad sucede por:
Además afirmó que el problema al que se enfrentan los jóvenes del país viene desde la estructura: instituciones educativas, estudiantes y empresas que no están suficientemente conectadas, por eso, incluso teniendo trabajo, muchos empleados terminan haciendo actividades fuera de lo que estudiaron o sin recibir las condiciones laborales mínimas.
La cofundadora de Ginia recomendó implementar estrategias que se enfoquen en elevar la calidad del trabajo, no solo la tasa de ocupación. Aunado a la vinculación temprana entre educación y empresa, un factor clave para aumentar la participación de los jóvenes en empleos formales.
Asimismo, las instituciones escolares deben contar con métricas de empleabilidad que incluyan, no solo si sus egresados obtuvieron empleo, sino si este es formal. Por otro lado, el uso de la tecnología resulta fundamental para que los jóvenes desarrollen habilidades técnicas y blandas, así como acompañamiento para cambiar del mundo escolar al laboral.
Es importante destacar que hay muchas empresas que sí ofrecen trabajos formales, sin embargo, estas no buscan a jóvenes recién egresados, lo que limita también su oportunidad de desarrollo profesional.
“No basta con que haya pocas personas desempleadas; lo que realmente genera movilidad económica y fortalece la base de la economía mexicana es que cada joven tenga acceso a un empleo digno, formal y alineado con su propósito…las empresas tienen la oportunidad y la responsabilidad de acercarse a los nuevos talentos mexicanos y construir conexiones que impulsen su desarrollo profesional”, concluyó la cofundadora de Ginia, Melissa Manrique.