La compasión, la gratitud y el perdón parecen valores que solamente importan para los vínculos afectivos de las personas, pero la realidad es otra. Esas tres habilidades denominadas “blandas” también representan un gran papel para la relación empleado y empleados.
En entrevista exclusiva para IDC, Rosalinda Ballesteros, Directora General del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio, aseguró que la mayoría de las empresas en México tienen equipos que se encargan de diversas tareas y en las cuales, siempre hay aprendizajes y objetivos que no se logran, ese es el reto, “voltear a ver a la persona con cierta compasión, con perdón de los errores”, agregó.
Hoy en día los nuevos trabajadores ya no les basta con recibir un salario competitivo y las prestaciones de ley, las nuevas generaciones buscan más allá; que su trabajo tenga un propósito, que sean reconocidos, que puedan tener un equilibrio vida-trabajo y es aquí donde el liderazgo positivo se convierte en el parteaguas para la atracción y retención del talento humano.
¿Qué es el liderazgo positivo y cómo implementarlo en la organización?
La Doctora en Estudios Humanísticos por el Tec de Monterrey definió el liderazgo positivo como el enfoque que tiene un líder en usar herramientas para que las personas tengan un alto desempeño y una alta satisfacción con su trabajo.
Por un lado se tienen los resultados y el desempeño y por el otro tienes el desarrollo de la persona y la satisfacción personal. Si falta alguno de estos dos elementos, algo no está funcionando y es ahí donde entra el liderazgo positivo.
“El liderazgo positivo lo que te va a generar son resultados de alto desempeño en el tiempo, sin desgaste y con una alta satisfacción”, comentó la autora del libro homónimo.
Ballesteros también explicó que la implementación de un liderazgo positivo dentro de una empresa depende de la persona que está en el rol porque es quien decidirá si ejecutar o no las estrategias idóneas, pero también juega un papel importante el esquema que haya creado la organización para conseguir este liderazgo.
Para establecer un liderazgo positivo se basa en un modelo de demandas y recursos, es decir, qué pide de mí el trabajo (habilidad cognitivas, emocionales o de gestión de tiempo) y cómo el líder ayuda a los colaboradores a alcanzar los objetivos, “mientras yo tenga los recursos, puedo desarrollar lo que me pide el puesto”, aseveró.
Las organizaciones deben brindar herramientas para que cualquier persona que esté a cargo, pueda estar alineada y dirigida al cumplimiento de las metas personales y organizacionales.
¿Cómo manejar el liderazgo positivo cuando se tiene que correr a alguien?
Antes de tomar la decisión de separar a un trabajador de su puesto, la especialista en temas de propósito de vida, expresó que para dar una orientación al futuro sobre lo que tiene que hacer (retroalimentación), el líder debe basarse en los resultados anteriores, ver el pasado y observar qué se hizo bien y qué se hizo mal.
Cuando se hace dicha observación, se le dice al colaborador cómo puede aprender si es que no salió como se esperaba y cómo potencializar lo que se hizo bien. Todo esto es fundamental para que el empleado no se quede con la sensación de “tener que cambiar algo” sin saber cómo hacerlo.
En el caso de que no hubo un acoplamiento con el trabajador, lo idóneo es tener una conversación en la cual decir qué funcionó y qué no funcionó, además de dejar a la persona con una orientación de hacia dónde puede ir para lograr una sinergia positiva con sus habilidades.
El liderazgo positivo frente a liderar bajo el “respeto”
La Directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral manifestó que una estrategia basada en jerarquías duras o en la autoridad, van a dar resultados de corto plazo. “Si tú quieres resultados sostenidos de alto desempeño, una estrategia que está basada en la conexión y en la comprensión va a ser mucho más efectiva”, confesó.
Aunado a que la primera provoca estrés, competencia insana, rotación, ausentismo y en general incrementa el malestar de los empleados. Por otro lado, al usar un liderazgo positivo, te genera lealtad, compromiso y un esfuerzo discrecional.
“La mayor responsabilidad del líder es cuidar de su propio bienestar por dos razones: una es cuando tú no estás bien, tu toma de decisiones está afectada por esos disruptores ya sea de tu sueño, de tu cuidado emocional, del hecho de que no tienes buenas relaciones con los demás. Y lo segundo es cuando tú no te cuidas y no tienes este balance personal, las demás personas en un equipo de trabajo no se dan permiso de tenerlo”, añadió la Doctora Rosalinda.
Asimismo, mencionó que la segunda responsabilidad de los líderes es la que tienen sobre el bienestar de los demás. No se trata de dar abrazos y apapachos, sino a que tengan los recursos que necesitan, que sepan cuáles tareas les competen, que tengan una carga de actividades adecuada, que la información sea transparente…eso es cuidar de los otros en el trabajo.
El cuerpo puede hacer un esfuerzo, la mente puede hacer un esfuerzo, pero después generan un desgaste que te lleva a tomar decisiones que no son las óptimas, a accidentes laborales y esto a su vez, crea un nuevo costo para las empresas.
Rosalinda Ballesteros concluyó afirmando que el elemento que tiene una mayor relación con la satisfacción laboral es el estilo de liderazgo y esa plenitud es lo que lleva a la permanencia y al esfuerzo extra de los colaboradores.