Durante la presentación del libro “Profesionalización y competencias laborales, un camino hacia el éxito”, de Irasema González, que se realizó en el Consejo Nacional de Normalización
y Certificación de Competencias
Laborales (CONOCER) se explicó que en la actualidad, ya no es suficiente contar con un título universitario, los trabajadores deben de prepararse y certificarse para conseguir mejores oportunidades laborales.
De acuerdo con ManpowerGroup, el 65% y 75% de los empleadores mexicanos no logran cubrir sus vacantes por falta de habilidades específicas, no por ausencia de talento en los trabajadores.
Esto se debe a una desconexión estructural entre lo que el sistema educativo produce y lo que el mercado laboral necesita. El 23% de los paros de producción no planificados en manufactura y entre el 80% y 90% de los accidentes laborales tienen el mismo origen: personal sin capacitación bajo estándares verificables.
En sectores regulados, ese vacío no solo cuesta dinero, puede costar contratos, licencias de operación y juicios civiles que ningún director general tiene presente hasta que ocurren y surge el gasto.
¿Por qué es importante certificarse en competencias específicas?
“Operar sin un enfoque de competencias es como navegar sin instrumentos: la empresa puede estar moviéndose, pero no sabe si llegará a su destino de manera segura o si está gastando combustible de más…Cada error, cada accidente que pudo evitarse es el costo visible de un problema invisible: la improvisación institucionalizada. La profesionalización no es un gasto en capacitación; es el único camino para convertir el capital humano de un activo incierto en una garantía operativa certificada”, declaró la experta en Certificaciones Laborales, Irasema González Valencia.
Las Certificaciones de Competencia se han convertido en el activo más importante al momento de postularse para un empleo, son documentos con validez nacional que acrediten no lo que alguien estudió; sino lo que sabe hacer en el campo laboral.
El Foro Económico Mundial señaló que las micro-certificaciones son más valoradas por las empresas tecnológicas que los grados académicos tradicionales.
Además, en México el nearshoring ha convertido esa tendencia en urgencia: Banxico y la Secretaría de Economía identificaron que la principal barrera para que las Pequeñas y Medianas Empresas mexicanas se integren a cadenas de valor globales no es la falta de infraestructura, sino la ausencia de personal certificado bajo estándares internacionales.
La autora del libro aseguró que la certificación no es un trámite administrativo, es la llave que abre o cierra mercados. Ya no es suficiente con decir qué sabes hacer, sino demostrarlo y tener un documento que lo avale.
Irasema González identificó un patrón que se repetía a lo largo de los 22 años que lleva trabajando y es que, sin importar el tamaño de la organización, las empresas carecían de una guía clara para traducir el modelo de competencias en decisiones concretas y los colaboradores no cuentan con un camino estructurado para que sus habilidades sean reconocidas formalmente.
Organizaciones como Grupo Elektra, INFONAVIT, La Comer y Novartis implementaron procesos de certificación y han reportado mejoras en la calidad de sus programas de formación, reducción de curva de aprendizaje en nuevos colaboradores y mayor sentido de pertenencia entre su personal certificado.
Impacto de las certificaciones en las empresas
Entre los beneficios que genera que el personal se certifique y capacite se encuentran:
- Inversión en capacitación dirigida. En lugar de cursos genéricos, la evaluación previa identifica exactamente qué habilidad falta en cada colaborador; se cierran brechas reales, no supuestas
- Retención del talento. Cuando la empresa certifica a su personal con validez nacional, le otorga un activo profesional de por vida; el colaborador trabaja por una trayectoria de crecimiento reconocida, no solo por un salario
- Certeza operativa. Al estandarizar funciones críticas, los procesos dejan de depender del criterio individual de cada empleado. La calidad del servicio es consistente, auditable y demostrable ante clientes, socios y autoridades
- Mayor productividad desde el primer día. Las organizaciones que adoptan este modelo reportan una reducción de hasta el 25% en re-trabajos y un incremento del 15% en productividad operativa durante el primer año, según datos de ASTD e ISO 9001
En caso de que las organizaciones no lo incorporen, también surgen riesgos que no solo afectan a los empleados:
- Accidentes y sanciones legales. Entre el 80% y 90% de los accidentes laborales están relacionados con falta de capacitación o aplicación incorrecta de protocolos. Sin un estándar documentado, la empresa carece de defensa legal ante una auditoría o un incidente
- Fuga de conocimiento. Cuando no existen estándares, el saber institucional se va con el empleado que renuncia. La organización reinicia el ciclo de aprendizaje con cada baja, elevando costos y alargando las curvas de adaptación
- Exclusión de mercados. En licitaciones públicas y contratos con empresas globales, la certificación del personal es filtro de entrada, no de preferencia. Una empresa sin este respaldo queda fuera de la competencia antes de presentar propuesta
- Clima laboral deteriorado. Sin claridad sobre qué se espera de cada función, el personal opera bajo incertidumbre. Eso genera frustración, baja motivación y mayor rotación
“El modelo de Competencias Laborales es uno de los instrumentos más poderosos con los que cuenta México para cerrar la brecha entre la formación y el trabajo. Que este conocimiento llegue ahora a un público más amplio, en un lenguaje accesible y orientado a la acción, es exactamente lo que el sector productivo necesita”, concluyó la especialista.