Depreciación contable: Métodos aceptados por las NIF
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Aspectos que deben analizar las empresas en torno a la aplicación de la depreciación de bienes o componentes
Las entidades que adquieren mobiliario, equipo, maquinaria, edificios o herramientas para desarrollar sus actividades deben distribuir contablemente el costo depreciable de estos bienes a lo largo de su vida útil. Esta distribución se reconoce en resultados o, cuando corresponda, como parte del costo de otros activos, de acuerdo con el destino y la utilización de cada componente.
El reconocimiento gradual en los resultados se hace mediante la depreciación, y en México la regula la Norma de Información Financiera (NIF C-6), Propiedades, planta y equipo, emitida por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera y de Sostenibilidad, AC (CINIF).
Por lo que corresponde a la norma, esta define a la depreciación como la distribución sistemática y razonable para impactar en resultados el monto depreciable de un componente a lo largo de su vida útil.
Depreciar consiste entonces en repartir un costo entre los periodos que se benefician del activo, y no en calcular cuánto vale el bien en el mercado; es decir, el beneficio que se deriva del activo es el que establece su valor operativo antes que su precio en el mercado, en el entendido de que para fines específicos de su uso una entidad analiza su capacidad máxima de producción o tiempo de uso.
Para establecer la depreciación de los activos o componentes, es importante identificar que la NIF C-6 permite elegir el método de depreciación; sin embargo, esa libertad al final debe eficientar las condiciones particulares en la operación de la entidad. Por ese motivo es indispensable el estudio de los métodos con el fin de asociar el que mejor se ajuste a la operación en cuestión.
Para entender los distintos métodos de depreciación se deben tener claros tres conceptos que la norma define de forma precisa.
Por lo anterior, se observa que los métodos se pueden basar en el paso del tiempo o en el uso.
El método seleccionado debe reflejar el patrón con el cual la entidad espera reconocer los beneficios económicos futuros del componente. De esa premisa se derivan las siguientes directrices:
En el caso de que el servicio potencial del bien disminuya más rápido en los primeros años, conviene un método acelerado; en cambio, si disminuye de manera uniforme, la línea recta resulta más apropiada.
La NIF C-6 identifica dos variantes como las más utilizadas:
La NIF C-6 no impone un método único de depreciación; lo que sugiere es un criterio y que el método elegido reproduzca la forma en que la entidad obtiene los beneficios económicos a partir del uso del bien.
La ventaja es que la norma contable permite elegir entre los métodos de actividad, línea recta o cargos decrecientes.
Los tres métodos se rigen por las mismas obligaciones de revisión anual, aplicación uniforme y revelación.
Para el profesional de la materia, la elección para aplicar la depreciación correcta debe fundamentarse con el método que mejor cuantifique la capacidad de producción o el tiempo máximo que funcionará el bien, así como la asociación y medida en que los componentes contribuyen a generar ingresos.
