Iniciativa propone castigar con un año de prisión la
violencia digital
Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
Una iniciativa en el Congreso federal propone modificar el artículo 282 para sancionar con hasta un año de prisión a quien intimide a otros mediante redes sociales, correos o medios telemáticos
Las amenazas por internet han incrementado considerablemente tras el auge que ha tenido la tecnología en los últimos años; no se trata solo de ciberbullying, ciberacoso o grooming, sino también se incluye todo tipo de malware entre los que destacan el ransomware y el phishing, pues todos comparten la misma intención: causar un daño y/o tener una ganancia.
Por esta razón, la diputada Giselle Yunueen Arellano Ávila (Morena) impulsó una iniciativa que reforma la fracción inicial del artículo 282 del Código Penal Federal, con la finalidad de sancionar de tres días a un año de prisión o de 180 a 360 días de multa, a quien por cualquier medio o modo, de forma directa, indirecta, verbal, escrita, simbólica, digital o a través de medios electrónicos o telemáticos amenace a otra persona para causarle mal.
La profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la Universidad Pedagógica Nacional, Luz María Garay Cruz, explicó que más allá de definir la violencia digital, lo relevante es entender que se trata de algo real para comprender su impacto. Lo digital permite una reproducción y viralidad de los ataques y esto tiene consecuencias en el cuerpo.
Asimismo, detalló que quienes la han padecido han presentado náuseas, dolor de cabeza, ataques de ansiedad, depresión, e incluso algunas se cambiaron de casa, turno escolar y, en casos extremos (en especial jóvenes y adolescentes), atentaron contra su vida.
La diputada de Morena señaló que el objetivo de la iniciativa es fortalecer el tipo penal, actualizar su contenido a la realidad criminológica contemporánea y armonizarlo con los estándares constitucionales y convencionales en materia de derechos humanos que vinculan al Estado mexicano.
De igual forma, se propuso ampliar el catálogo de bienes jurídicos protegidos para incorporar expresamente la integridad física, psicológica y sexual del sujeto pasivo, en armonía con los estándares constitucionales y convencionales vigentes.
Además de consolidar un marco jurídico que prevenga la normalización de prácticas de intimidación y violencia, promoviendo una cultura de respeto a la dignidad, la seguridad y la convivencia pacífica dentro y fuera de los entornos digitales.
Arellano Ávila aseguró que la irrupción masiva de las tecnologías de la información y comunicación, en particular las redes sociales, las aplicaciones de mensajería instantánea, el correo electrónico, entre otros, han generado nuevas modalidades de amenazas que, si bien podrían quedar comprendidas en la fórmula vigente, su regulación expresa otorga mayor certeza jurídica, tanto a víctimas como a operadores del sistema penal.
Precisó que estudios criminológicos demuestran que un porcentaje significativo de amenazas se producen en las relaciones interpersonales concluidas, parejas sentimentales, exsocios, exempleados o exconvivientes, pero la redacción vigente no contempla los vínculos pretéritos, lo que puede propiciar interpretaciones restrictivas.
Por último, la representante de Morena puntualizó que se han incrementado las amenazas contra mujeres, periodistas, personas defensoras de derechos humanos, servidoras públicas y grupos vulnerables, por lo que diversos organismos nacionales e internacionales advierten que las intimidaciones constituyen la antesala de conductas más graves de violencia física, psicológica y sexual, de ahí que su atención oportuna resulta indispensable.
Con base en información del Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2024, en México 18.9 millones de personas usuarias de internet, mayores de 12 años, fueron víctimas de ciberacoso. De ese total, 10.6 millones eran mujeres. Entre los grupos de edad de 12 a 19 años y de 20 a 29, se registró una alta prevalencia.
La Gaceta de la UNAM explicó que en comparación con los hombres, más mujeres vivieron situaciones como recibir contenido, insinuaciones o propuestas sexuales. Aunado a que sufrieron, con mayor frecuencia, amenazas sobre dar a conocer información personal, audios o videos para extorsionar; rastreo de sus cuentas o sitios web; llamadas ofensivas; provocaciones para reaccionar de forma negativa, y publicación o venta de imágenes o videos de contenido sexual.
De acuerdo con el sitio oficial de la ONU Mujeres, las niñas y jóvenes enfrentan un riesgo mayor: el 58% ha experimentado alguna forma de acoso en línea, según un estudio mundial. Por otro lado, las mujeres en la vida pública enfrentan tasas aún más altas: el último informe de la UNESCO sobre el tema (2020) reveló que el 73% de las periodistas encuestadas sufrió violencia en línea en su trabajo.
Del mismo modo, los niños y jóvenes son las principales víctimas de este tipo de violencia, entre la falta de información y la ausencia de un padre o tutor que vigile la actividad digital de los menores, son el blanco idóneo para el grooming, (delito en el que un adulto utiliza internet para ganarse la confianza de un menor de edad, con el fin de manipularlo, abusar sexualmente de él o explotarlo) y del ciberbullying.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detectó que las plataformas donde más se suscita el ciberacoso es en Facebook, WhatsApp e Instagram. Además, detalló qué tipos de agresiones sufren los usuarios, pues hay variaciones notables dependiendo del sexo de la víctima: