Durante la presentación de los resultados de la 27ª encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), titulada "La tienda de barrio 2026: Economía, seguridad y percepción del país", se reveló el complicado panorama operativo y financiero que enfrentan los negocios locales en México.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la ANPEC, advirtió que la presión sobre estos negocios proviene de tres frentes principales:
- El alza constante de precios
- El incremento de los costos operativos
- Un entorno de inseguridad en aumento
De acuerdo con lo expuesto por Cuauhtémoc Rivera, un 89.4% de los comerciantes considera que la inflación sigue siendo el problema central que merma la capacidad de compra de las familias, mientras que el 81.9% se ha visto en la necesidad de sacrificar sus márgenes de utilidad para mantenerse en el mercado.
A lo anterior, se agrega que el 85% de los encuestados opina que el Gobierno Federal no ha implementado apoyos efectivos para el sector, lo cual es de suma importancia para un contexto donde seis de cada diez tiendas sobreviven con facturaciones mensuales promedio de apenas 20,000 pesos.
¿Cómo afecta la inflación a la estabilidad financiera de los negocios?
Las presiones financieras han alterado el funcionamiento diario de las tiendas de esquina, siendo el costo de la energía eléctrica el principal factor que vulnera la estabilidad de los negocios:
"El 83.1% señaló que es el recibo de la luz el foco del asunto, o sea, es lo que erosiona gravemente la operación de los pequeños comercios en el país", informó el Presidente de la Alianza.
El análisis detalló que, ante facturaciones promedio tan ajustadas, el pago bimestral a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejó de ser un simple gasto corriente para convertirse en un factor que determina si el comercio puede permanecer abierto o debe detener sus actividades definitivamente.
De la mano de los servicios, el encarecimiento de los insumos por parte de los proveedores ha obligado a la mayoría de los establecimientos a trasladar los costos al consumidor o absorber las pérdidas.
El 91.3% de los participantes reportó alzas recientes en la mercancía, destacando incrementos en categorías como bebidas, cigarros, botanas, embutidos y lácteos.
Rivera precisó que los gravámenes como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) sirvieron de "banderazo de salida de alza de precios", afectando productos de alta demanda y empujando a que el 81.9% de los pequeños comerciantes tuviera que recortar su propio margen de ganancia para evitar la pérdida de clientes en sus comunidades.
¿Cómo se ha visto afectado el consumidor en gastos y seguridad?
El 40.6% de los tenderos declaró que a sus clientes ya no les alcanza para surtir la canasta básica completa, provocando que el 65.2% realice compras al día y que el ticket promedio se ubique en el rango de los 100 a los 200 pesos.
Por otro lado, el 49.8% registró un incremento en la cantidad de consumidores que solicitan fiado para adquirir alimentos esenciales, coincidiendo con el aumento de la morosidad y el uso de deuda para el consumo cotidiano en los hogares mexicanos.
En cuanto a la percepción sobre la gestión gubernamental y el entorno de seguridad exhibió una profunda brecha con las necesidades del canal tradicional. Un 76.4% consideró que el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) no ha funcionado para el pequeño comercio, dado que los precios preferenciales no llegan a este segmento.
En materia institucional, el 70.5% percibe que el SAT no ofrece condiciones justas para operar, mientras que en el ámbito local, los municipios han elevado el cobro de impuesto predial, licencias de funcionamiento y recolección de basura.
Ante este escenario, la inseguridad se consolida como la principal preocupación de los comerciantes a nivel país, mientras que la competencia desleal y el costo de los servicios amenazan la continuidad del abasto tradicional.
Condiciones laborales de los dueños de tiendas y pequeños negocios en México
El perfil de quienes sostienen el pequeño comercio en México demostró que la base es una estructura de subsistencia que opera al límite de sus capacidades físicas y financieras.
El 68% de las tienditas son administradas por mujeres y el 52.4% de ellas representan el sustento principal de sus hogares. Asimismo, el 74.5% abre de lunes a domingo, el 41.7% labora jornadas superiores a las 12 horas diarias y el 49.2% opera sin empleados.
Al respecto, el dirigente de la ANPEC enfatizó que se trata de un "negocio resiliente de sobrevivencia", donde el 60.6% de los establecimientos se ubica dentro de la propia vivienda de los comerciantes para evitar el pago de renta y sostener la actividad comercial.
En cuanto a la seguridad social, el 43.8% de los tenderos no cuenta con acceso a servicios médicos como el IMSS o el ISSSTE, mientras que el 17.1% atiende su negocio viviendo con alguna enfermedad o discapacidad.
Además, el estudio evidenció la desinformación fiscal: el 20.7% afirmó estar tributando bajo el régimen de Repeco (esquema que dejó de existir desde la reforma fiscal del sexenio pasado), el 43.7% no declara impuestos de ninguna forma y el 43.2% carece de asesoría contable por los elevados costos que representa contratar a un contador profesional.