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La adopción tecnológica puede elevar la productividad y atraer inversiones, pero exige infraestructura y mayores controles en ciberseguridad
La inteligencia artificial (IA) puede convertirse en un nuevo motor para la economía mexicana por su capacidad para automatizar procesos, reducir costos y mejorar la toma de decisiones. Sin embargo, aprovechar este crecimiento requiere de fortalecer las habilidades profesionales de los trabajadores, invertir en infraestructura energética que requieren los centros de datos y la protección frente a riesgos digitales.
En un análisis elaborado por el equipo de Skandia señala que México cuenta con ventajas para integrarse a las cadenas globales relacionadas con esta tecnología. Entre ellas se encuentran su cercanía con Estados Unidos, la relación comercial mediante el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la relocalización de actividades productivas.
Dentro de América Latina, México se ubica, junto con Brasil y Chile, entre los países con mayor potencial para adoptar inteligencia artificial en las empresas, aunque todavía enfrenta obstáculos para convertir esa posición en beneficios económicos generalizados.
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¿Cuánto podría aportar la inteligencia artificial a las empresas?
El análisis refiere que una implementación adecuada de soluciones de IA puede reducir entre 10% y 30% los costos operativos, particularmente en tareas repetitivas y procesos administrativos. La productividad podría aumentar entre 20% y 40%, dependiendo de la actividad económica y del nivel de integración tecnológica.
Dichas estimaciones no significan que todas las organizaciones obtendrán automáticamente esos resultados. Los beneficios dependerán de factores como la calidad de los datos, la capacitación del personal, la selección de las herramientas y su incorporación a procesos concretos.
Para el mercado mexicano de software, servicios y soluciones empresariales de inteligencia artificial, se podría alcanzar aproximadamente 776 millones de dólares, impulsado principalmente por la banca, el comercio electrónico, las telecomunicaciones y la manufactura.
Además, el análisis señala que distintas organizaciones mexicanas contemplan destinar, en promedio 171 millones de dólares a proyectos de IA durante los próximos años.
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Inversiones tecnológicas fortalecen la posición de México
La expansión de la IA requiere centros de datos, servicios de nube, componentes electrónicos y una mayor logística. En ese contexto, México puede beneficiarse de inversiones que no están destinadas exclusivamente a esta tecnología, pero que aportan infraestructura necesaria para su desarrollo.
Entre los proyectos mencionados se encuentra una inversión de 1,000 millones de dólares anunciada por Flex para el periodo de 2026 a 2028, destinada al desarrollo de infraestructura relacionada con centros de datos y tecnología para inteligencia artificial.
También se contempla la inversión de 4,600 millones de dólares anunciada por Mercado Libre para 2026. Estos recursos se dirigirían a infraestructura logística, servicios financieros y plataformas digitales, actividades en las que la IA puede utilizarse para detectar fraudes, administrar inventarios y generar recomendaciones.
Los retos de fortalecer la ciberseguridad
El crecimiento tecnológico también amplía los riesgos digitales, los ataques de ransomware contra organizaciones en México aumentaron alrededor de 38%, mientras el uso de inteligencia artificial por parte de atacantes creció cerca de 90%.
Asimismo, Skandia señala que los incidentes cibernéticos ocasionan pérdidas aproximadas de 20,000 millones de pesos anuales. Ante este escenario, las empresas necesitan acompañar la automatización con políticas de protección de datos, supervisión humana y capacitación en cada uno de los puestos.
A estos desafíos se suma la necesidad de establecer reglas que protejan los datos personales y promuevan un uso ético. De tal manera que la oportunidad económica dependerá no solo de atraer inversiones, sino de desarrollar capacidad de para incorporar la IA de forma productiva.