Liderazgo femenino en STEM podría marcar la diferencia en
toma de decisiones
Créditos de la imágen: Imagen generada por la IA de Gemini
La participación femenina en sectores de alta tecnología en México enfrenta un rezago crítico: apenas el 13% de los puestos STEM son ocupados por mujeres.
De acuerdo con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), sólo 13 de cada 100 mujeres ocupan puestos en disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Mientras que a nivel mundial, solo el 33% de las personas dedicadas a la investigación científica son mujeres.
Durante muchos años, la industria de la Tecnología de la Información (TI) ha sido liderada principalmente por perfiles masculinos, con una mayor injerencia en áreas técnicas y de ingeniería.
Miriam Peña, secretaria académica del Instituto de Astronomía (IA), explicó que las mujeres no son apoyadas para realizar una carrera científica aunque demuestren que tienen muy buena capacidad.
No obstante, para Panduit, empresa especializada en conectividad e infraestructura eléctrica, el impulso activo de las empresas tecnológicas hacia la participación femenina es clave para cerrar la brecha de género.
Panduit aseguró que el talento femenino en puestos de ingeniería, consultoría técnica, desarrollo de soluciones, gestión de proyectos y posiciones de liderazgo aporta nuevas perspectivas para la transformación digital.
La diversidad en los equipos impulsa soluciones más completas, procesos más eficientes y organizaciones mejor preparadas. La participación de las mujeres no busca suplir las actividades de los hombres, sino sumar capacidades técnicas, pensamiento analítico y una nueva visión.
“Cada vez más mujeres asumen roles técnicos y estratégicos porque el sector valora las habilidades, la preparación y la visión. El verdadero progreso no se mide solo por cuántas mujeres están presentes, sino por cómo se toman las decisiones y quiénes influyen en ellas…No se trata de competir, sino de complementar fortalezas para elevar el desempeño colectivo”, comentó la directora de marketing, Panduit LATAM, Sandra Matus.
El productor global de herramientas para instalación aseveró que muchas empresas tecnológicas han incorporado políticas de diversidad e igualdad de oportunidades, promoviendo entornos de trabajo donde el desarrollo profesional se basa en capacidades, experiencia y desempeño, sin distinción de género.
Además, puntualizó que la presencia femenina genera enfoques más innovadores, fortalece la colaboración entre áreas y amplía la capacidad de las empresas para responder a los desafíos de un entorno digital cada vez más competitivo y complejo.
“El sector TI ofrece cada vez más oportunidades y un entorno profesional que avanza hacia una inclusión más amplia, donde el talento, la preparación y la contribución son los factores que determinan el crecimiento”, concluyó Panduit.
Con base en lo expuesto por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en 2022 se registraron 494,753 mujeres y 996,519 hombres que estudian algún programa STEM a nivel nacional.
Aunque en los últimos años la cifra va en incremento, la matrícula femenina es insuficiente para alcanzar la masculina. De continuar así, México tardaría 37 años para que el número de mujeres que estudian estas carreras sea similar al que mantienen los hombres.
La mayoría de los estados presentan una brecha de género extensa en carreras STEM. La Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Veracruz, Nuevo León y Guanajuato concentran el 50% de los estudiantes de STEM, sin embargo, los seis estados deberían duplicar la matrícula femenina para lograr una paridad con la participación masculina.
El estado más cercano a la paridad es Zacatecas con 6,801 mujeres y 11,640 hombres, mientras que la entidad en la que se presenta más consistente dicha brecha es en Quintana Roo con 2,589 mujeres y 6,975 hombres.
Por otro lado, Colima logró cerrar su brecha en nueve puntos porcentuales, mientras que Durango solo en un punto porcentual.
El IMCO afirmó que la diversidad de género en las industrias STEM y en la academia potencializa dinámicas novedosas de solución de problemas que resultan en contextos más propicios para la creatividad.