La salud emocional dejó de ser un tema exclusivamente personal para convertirse en un factor que influye directamente en el desempeño laboral, la productividad y el crecimiento profesional dentro de las empresas. Actualmente, las organizaciones y especialistas observan que las dificultades para gestionar emociones, comunicarse y construir relaciones laborales sanas pueden convertirse en barreras invisibles para el desarrollo de trabajadores y líderes.
A este fenómeno se le conoce como “techo de cristal emocional”, concepto que retoma la idea de obstáculos invisibles que limitan el crecimiento profesional, pero ahora aplicado a la capacidad de gestionar emociones y construir liderazgo dentro de los espacios laborales.
En entrevista para IDC con la Dra. Tania Plasencia, directora de Puntoencomún, consultoría especializada en estrategia de negocio y bienestar humano, explicó que este fenómeno ya no afecta únicamente a mujeres en posiciones directivas, sino también a hombres y equipos completos.
¿Qué es el techo de cristal emocional dentro del trabajo?
La especialista explicó que originalmente el concepto de “techo de cristal” surgió para describir las barreras invisibles que dificultaban el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo. Sin embargo, el término también se relaciona con limitaciones emocionales y de comunicación dentro de las organizaciones.
“Estamos observando que el techo de cristal emocional también está afectando a los hombres. Porque, por ejemplo, por el tipo de educación que tenemos de reprimir, de no expresar abiertamente, o cuando empatizas con tu equipo desde la perspectiva masculina, eso a veces se puede reflejar como debilidad”, señaló.
Plasencia destacó que las nuevas generaciones muestran mayor apertura para hablar de ansiedad, depresión o agotamiento emocional, mientras que directivos de generaciones anteriores aún enfrentan dificultades para abordar estos temas dentro del trabajo.
¿Por qué las empresas comienzan a enfocarse en inteligencia emocional?
La pandemia y el avance de temas como salud mental y bienestar laboral aceleraron la necesidad de desarrollar liderazgos más empáticos y colaborativos dentro de las organizaciones.
“La pandemia vino a visibilizar problemas tan serios como la salud mental. Las organizaciones cada vez necesitan personas mucho más autónomas y la autonomía no es individualismo; es una persona que toma decisiones, que se hace cargo de sus emociones, pero que sabe colaborar y trabajar en equipo”, comentó.
De acuerdo con la especialista, actualmente muchas empresas identifican problemas relacionados con liderazgo emocional a través de indicadores como ausentismo, baja productividad, rotación o falta de colaboración entre equipos.
“A veces los propios equipos no traen este desarrollo de inteligencia emocional. Entonces, de nada sirve tener a los mejores líderes directivos si el equipo no cree en eso, no se autorregula. Las cosas realmente no funcionan si no equilibras también las capacitaciones para todo el equipo”, explicó.
¿Cómo impacta la falta de regulación emocional en el trabajo?
En este sentido, Tania Plasencia advirtió que la falta de inteligencia emocional puede afectar decisiones profesionales, limitar ascensos y deteriorar relaciones laborales.
“He conocido casos de personas que no logran llegar a direcciones debido al tema emocional. Me lo platicaba hace poquito uno que tenía la posibilidad de ser director general de una empresa grande y me decía: ‘No pasé porque manejaba mal el tema emocional. Me faltaba inteligencia emocional’”, relató.
Además, señaló que los ambientes laborales negativos pueden derivar en problemas más complejos como burnout, ansiedad, sabotaje interno, ausentismo o incluso malas prácticas dentro de las empresas.
En estas situaciones llevan a las empresas a perder dinero porque tienen trabajadores enojados que sabotean sus actividades, dejan de mandar cotizaciones, se equivoca mucho, disminuye más su productividad o simplemente se enferman, sumado a la alta rotación también que es un problema por la curva de aprendizaje.
¿Qué papel juega la inteligencia artificial en las relaciones laborales?
Referente al uso de la inteligencia artificial en la dinámica de trabajo, se destacó el impacto que podrían tener en la comunicación humana dentro de los espacios laborales.
En el momento que dejamos de conectar nosotros, y las personas deciden apoyarse rápidamente en la IA, es una manera de relacionar las emociones que ahora no pueden mostrar con sus compañeros. No es que pueda empatizar la IA, pero es un fenómeno que evidencia la falta de desarrollo de habilidades emocionales y de comunicación entre personas dentro de las organizaciones.
¿Qué empresas muestran mayor apertura a este tipo de capacitación?
Plasencia señaló que las empresas medianas y grandes son las que actualmente muestran mayor disposición para implementar consultorías y capacitaciones relacionadas con liderazgo, bienestar emocional y habilidades blandas. En contraste, indicó que las pequeñas empresas suelen enfocarse en resolver necesidades operativas inmediatas y tienen menor planeación o presupuesto para invertir en este tipo de procesos.
No obstante, destacó que cada vez más trabajadores buscan por cuenta propia herramientas para fortalecer su desarrollo profesional y emocional, lo que puede contribuir en el desarrollo de la empresa donde laboran, al crear entornos más empáticos a las necesidades del grupo.