El climaterio y la menopausia han dejado de ser un tema “privado” para convertirse en un desafío urgente de salud pública, equidad de género y productividad económica en el país.
Durante la conferencia de prensa virtual coordinada por Grupo Reina Madre y la organización Sin Reglas, especialistas e investigadoras advirtieron que la falta de políticas de acompañamiento y atención médica adecuada en esta etapa biológica está instando a millones de mujeres a dejar de trabajar en el momento cumbre de su vida profesional.
De acuerdo con los datos presentados, la combinación de síntomas, el estigma social y la ausencia de flexibilidad en las empresas, genera un entorno complejo para las mujeres en dicha etapa que perpetúa la desigualdad de ingresos y limita el acceso a los puestos de alta dirección.
Discriminación de género y los efectos de la menopausia en la productividad
El proceso hacia el climaterio (período de transición en la vida de la mujer, entre la etapa reproductiva a la no reproductiva) coincide directamente con la etapa de mayor madurez, experiencia laboral y potencial productivo de las mujeres en el mercado laboral.
Sin embargo, las estructuras corporativas actuales continúan castigando esta condición biológica a través de prácticas de exclusión y brechas en la remuneración. Gabriela Rojas Jiménez, CEO y fundadora de Sin Reglas, señaló que existe una preocupante penalización económica oculta en los rangos de edad maduros, al precisar que:
“Hasta el 30% de la brecha salarial entre hombres y mujeres de 40 a 60 años no se puede explicar únicamente por diferencias en educación o en experiencia laboral, pero sí coincide de forma exacta con la transición a la menopausia".
Aunado a lo anterior, Rojas Jiménez apuntó que, con base en encuestas aplicadas a corporativos globales de gran alcance en México, se ha detectado que el fenómeno de la marginación laboral sigue vigente, manifestándose en:
Por otra parte, la falta de redes de apoyo formalizadas en los reglamentos interiores de trabajo provoca que el climaterio se replique como un tabú dentro del entorno laboral cotidiano. Las estadísticas arrojaron que ocho de cada diez colaboradoras no se sienten con la confianza suficiente para entablar una conversación abierta sobre sus síntomas o necesidades operativas con sus jefes directos.
De acuerdo con el estudio realizado en conjunto por Sin Reglas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el 67% de las mujeres mexicanas reporta de forma expresa que las manifestaciones físicas y emocionales de la menopausia afectan su desempeño laboral y sus actividades cotidianas.
Desocupación voluntaria y las barreras económicas para el acceso a la salud
Un análisis relacionado con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) expuso una disparidad ocupacional: mientras que en el rango de los 40 a los 44 años más del 70% de la población masculina mantiene una ocupación económica formal, en la misma franja de edad solo el 50% de las mujeres logra sostenerse activa en el mercado laboral.
Esta disparidad no responde a la maternidad o crianza temprana, sino a la falta de adaptabilidad del sistema ante la madurez biológica.
Al respecto, Gabriela Rojas Jiménez enfatizó que la principal razón de desocupación en mujeres de 45 a 54 años es la renuncia voluntaria, superando incluso a la maternidad dentro de ese mismo grupo de edad.
Las trabajadoras optan por abandonar sus puestos al no encontrar flexibilidad horaria, empatía o un soporte clínico que les permita manejar sus síntomas como trastornos del sueño, ansiedad o afectaciones metabólicas que alteran su rutina.
Aunado a la pérdida del empleo, las barreras de acceso a la medicina especializada impactan su situación financiera. Los indicadores señalaron que el 57% de las mujeres mexicanas que deciden someterse a un tratamiento clínico para disminuir los efectos del climaterio gastan dinero de su bolsillo, debido a que el cuadro básico de las instituciones públicas no proporciona las terapias ni los seguimientos endocrinológicos necesarios.
Aranzazu Canal, Directora de Operaciones de Grupo Reina Madre, recalcó que:
“El costo del tratamiento se convierte en una de las grandes barreras que afecta más a la base de la pirámide, donde el tema económico potencia la desinformación e ideologías preexistentes”.
Las especialistas coincidieron en que resulta urgente reformar los marcos de la seguridad social para crear entornos laborales inclusivos que reconozcan el climaterio como parte del ciclo vital humano, garantizando ajustes razonables y lineamientos obligatorios de salud desde el primer nivel de atención.