El liderazgo tiene como objetivo influir, motivar y guiar a un grupo de personas para conseguir una meta en común, sin embargo, hay ocasiones en las que factores personales imposibilitan poner en práctica un liderazgo consciente o de servicio.
Esto se debe a las falsas creencias que giran en torno a este tipo de liderazgo y que anteriormente eran las que gobernaban todos los departamentos; la idea de que con “control y mano dura” los resultados serían los esperados.
AFE-Liderazgo Consciente, plataforma de cultura organizacional, aseveró que hoy en día el liderazgo idóneo es el que surge desde el servicio. Este enfoque considera que, para lograr resultados sostenibles, primero es necesario construir condiciones que permitan a los colaboradores prosperar y aportar lo mejor de sí.
Nora Taboada, autora de Felicidad Activa y fundadora de AFE-Liderazgo Consciente, explicó que el liderazgo no debe confundirse con autoridad o poder.
“Liderar no es dirigir desde el ego o la distancia. Es crear las condiciones para que otros puedan hacer bien su trabajo. Servir no significa hacer por ellos, sino habilitar, acompañar y cuidar el terreno emocional y operativo desde el cual trabajan”, agregó.
¿Cómo aprender de los tiburones a liderar una empresa?
Lo principal para iniciar un buen liderazgo es tener claridad y visión sobre a dónde y por qué se quiere llegar ahí, con esta base bien cimentada las empresas pueden tomar mejores decisiones, responder con mayor precisión a las crisis y evitar que el miedo termine dirigiendo sus acciones.
“Los tiburones nos enseñan más de lo que imaginamos. Una de las lecciones más valiosas que dejan es que la supervivencia no depende únicamente de la fuerza o la velocidad, sino de la capacidad de actuar con dirección”, explicó el explorador y fotógrafo de grandes depredadores, Gerardo del Villar.
Además, el conferencista internacional puntualizó que al observar tiburones durante más de dos décadas se percató que cuando no existe claridad sobre el propósito, las prioridades y el rumbo de la organización, cualquier crisis parece una amenaza y cualquier tendencia se convierte en una distracción.
Por otro lado, si se tiene claridad, esta funciona como un filtro estratégico que permite priorizar recursos, reducir fricciones internas y tomar decisiones con mayor precisión, en especial en momentos de presión e incertidumbre.
De acuerdo con Erin Allett, entrenadora profesional de desarrollo de carrera y liderazgo, cuando los líderes no establecen prioridades claras, y no las hacen cumplir, los equipos no dejan de trabajar, sino que trabajan más.
Erin Allet, a través de Linkedin, recomendó tres aspectos a considerar para liderar con claridad:
- Al comienzo de cada semana, nombra las tres cosas que más importan, no quince. Tres. Si tu equipo no puede recitar las prioridades principales sin mirar un documento, las prioridades aún no están lo suficientemente claras
- Pide a tu equipo que reflexione sobre lo que escuchó. No como un "examen sorpresa", sino como "ayúdame a asegurarme de que lo comuniqué bien". Lo que se refleje te mostrará exactamente dónde están las brechas
- Haz que sea seguro preguntar "¿esto sigue siendo una prioridad?" sin que parezca una pregunta tonta. Las cosas cambian. Si tu equipo está ejecutando algo que ya no importa y aún no lo saben, eso es responsabilidad tuya
¿Cómo ayuda tener claridad ante el miedo en el trabajo?
Practikalia, plataforma de formación corporativa en línea, afirmó que el líder dominado por el miedo se vuelve inseguro, ansioso y limitado, lo que afecta directamente a su equipo y a la organización.
El escritor Gerardo del Villar explicó que el miedo nunca desaparece, pero debes aprender a estar presente, analizar el entorno y recordar por qué estás ahí. En ese momento es cuando la claridad se vuelve fundamental.
“Un equipo sin claridad puede paralizarse; un líder sin propósito transmite incertidumbre; una organización sin dirección termina reaccionando desde la urgencia, la presión y el miedo”, puntualizó el investigador de grandes depredadores.
De acuerdo con Harvard Business Review Analytics Services, menos de la mitad de los ejecutivos aplica el propósito organizacional en sus decisiones estratégicas, a pesar de que nueve de cada 10 reconoce su importancia.
En cambio, cuando existe un propósito claro, las decisiones se vuelven más firmes, las personas se alinean mejor y los retos se trabajan con una mentalidad más resiliente.
“En el mar, como en las empresas, la claridad convierte el miedo en enfoque; el propósito transforma la incertidumbre en movimiento; y la acción convierte las ideas en resultados”, concluyó Gerardo del Villar.