Durante la presentación del estudio "Líneas Éticas en México y Centroamérica 2026", de KPMG, los especialistas de la firma explicaron que la presencia de esta herramienta en las organizaciones no garantiza su efectividad ni el adecuado tratamiento de las incidencias reportadas.
Los resultados demostraron que a pesar de que el 84% de las compañías encuestadas en México cuentan con una línea ética activa, únicamente el 23% manejan este servicio a través de un tercero independiente. La ausencia de que estos canales sean revisados por alguien ajeno a la organización, afecta al nivel de confianza que tienen los colaboradores por el miedo de sufrir represalias o filtraciones.
Fernando Peyretti, Socio Líder de Forensic de KPMG México y Centroamérica, destacó que “las conductas laborales inadecuadas, el acoso laboral y otras situaciones vinculadas con la gestión del capital humano encabezan los reportes en las líneas éticas, según 82% de los reportes recibidos por organizaciones en México”.
Por su parte, Demetrio Carrasco, Director de Líneas Éticas de KPMG México y Centroamérica, puntualizó que la participación de terceros especializados contribuye a generar mayor confianza entre los informantes, reducir la percepción de conflictos de interés, mejorar la calidad de las investigaciones y favorecer una detección más oportuna de riesgos que podrían derivar en daños financieros, legales o reputacionales para las organizaciones.
¿Cuáles son los reportes más comunes en las líneas éticas?
De acuerdo con el análisis, el 82% de las incidencias en México se relacionan con aspectos de capital humano, como hostigamiento, discriminación y maltrato laboral. En segundo lugar se ubican los reportes por daños patrimoniales (robo de activos o fraudes internos), los cuales representan el 37% de las denuncias en México.
Sin embargo, la cantidad de reportes procesados no corresponden con el número total de los colaboradores: el 43% de las empresas en México reciben únicamente entre cero y diez reportes al año.
Lo anterior sugiere que la falta de difusión sobre el uso de la herramienta y el desinterés de la plantilla restringen la capacidad preventiva de las líneas éticas. Que no se presente un alto número de reportes no quiere decir que no haya irregularidades, sino que existen barreras que limitan expresar inconformidades.
Con base en lo anterior, Demetrio Carrasco enfatizó la necesidad de mantener un canal confidencial para fomentar la participación interna:
“Una línea de denuncia no es tal si no tiene el elemento del anonimato; el colaborador en la psicología del informante estaría reportando porque tiene confianza en que existe un protocolo y no habrá represalias.”
Por otro lado, Fernando Peyretti resaltó que la apertura a terceros permite tener un universo más amplio de potenciales informantes; un proveedor que perdió una licitación interna va a ser el primero en expresar si tiene sospechas de que el proceso de compra no está funcionando adecuadamente.
¿Por qué es importante institucionalizar las líneas éticas?
Uno de los hallazgos más relevantes es sobre la baja tasa de efectividad ante infracciones de alta trascendencia; el 75% de las empresas no se anima a confirmar que es muy probable que sus empleados puedan reportar incumplimientos graves o actos de corrupción.
La falta de institucionalización de procedimientos limita el alcance de las líneas éticas cuando se requiere sancionar a puestos directivos o llevar a cabo indagatorias imparciales.
De acuerdo con KPMG, el 55% de las compañías en México cuenta con una política formalmente documentada y aprobada para la gestión e investigación de denuncias, a diferencia del 70% en Centroamérica. En cuanto a las políticas específicas de no represalias, únicamente el 44% de las entidades mexicanas cuenta con esta medida formalizada.
Demetrio Carrasco explicó que “debe existir un órgano de vigilancia como el Comité de Ética que de seguimiento y respuesta a todos los reportes recibidos; cuando existen señalamientos donde un integrante de la alta dirección está involucrado, el resto del comité debe tomar decisiones disciplinarias derivadas de las investigaciones”.
Finalmente, Fernando Peyretti hizo hincapié en que las líneas éticas son la principal herramienta de detección de incumplimiento en las organizaciones.
“Generar confianza es el factor clave para que la gente quiera hablar, pero si la compañía investiga y no toma decisiones, la confianza se erosiona; la toma de decisiones constante fortalece la cultura de speak-up y genera beneficios disuasivos”, concluyó el especialista.