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La reducción de la jornada semanal de 48 a 40 horas demandará un rediseño profundo en la gestión de las organizaciones
La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales representa un cambio histórico para los trabajadores en México pero también exigirá la implementación de nuevas estrategias para mantener la productividad laboral.
El Secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños López, explicó que el 36.1% de personas trabajadoras en México ya están en el marco de las 40 horas, mientras que el 63.9% se encuentra en un rango de 41 a más de 58 horas semanales.
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Entre los sectores económicos más beneficiados con la reforma laboral se encuentran:
- Industria manufacturera
- Comercio
- Servicios de hospedaje y preparación de alimentos y bebidas
- Transportes, correos y almacenamiento
- Apoyo a los negocios
Además, la Presidenta aseveró que la reducción de las horas de trabajo no implica disminución en los sueldos ni prestaciones, además con las modificaciones, por primera vez, se prohíben horas extra para menores de edad y se beneficiaría a 13.4 millones de personas trabajadoras.
¿Cómo impactará la reducción de la jornada laboral a 40 horas?
De acuerdo con Norma Godínez, directora de Recursos Humanos en Kelly México, este nuevo entorno laboral no solo implica ajustes operativos, sino un rediseño profundo en la forma en que las organizaciones gestionan su operación.
“Si las empresas siguen trabajando exactamente igual que hoy, el impacto económico puede ser muy fuerte. La clave será optimizar procesos y apoyarse en modelos más eficientes para mantener la productividad”, señaló la directora de Recursos Humanos en Kelly México.
Tomando en cuenta que los trabajadores mexicanos laboran en promedio 2,128 horas al año, la cifra más alta entre los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la discusión sobre la necesidad de modernizar la legislación laboral, mejorar la productividad y fortalecer las condiciones de trabajo en el país ha tomado mayor fuerza.
De acuerdo con Kelly México, empresa de soluciones para la externalización de procesos de recursos humanos, operativos y administrativos, explicó que la reforma no solo reduce las horas laborales, sino que introduce un cambio de fondo en la forma de medir el tiempo de trabajo.
Actualmente existen tres tipos de jornada (diurna, nocturna y mixta), pero con la reforma todas se homologarán a un máximo de 40 horas semanales, migrando de un esquema de medición diaria a uno semanal.
¿Qué cambios implementar para la jornada laboral de 40 horas?
La externalización de procesos y el uso de servicios especializados se perfilan como una herramienta estratégica para que las empresas puedan adaptarse sin comprometer su operación. Desde la perspectiva de Kelly, estos modelos permiten a las organizaciones:
- Rediseñar y optimizar procesos clave
- Reducir el impacto económico derivado de horas extra o incremento de plantilla
- Acceder a talento especializado bajo esquemas más eficientes
Además, áreas como la administración de nómina (payroll management), que incluye el cálculo, administración y cumplimiento de obligaciones relacionadas con salarios, prestaciones e impuestos, cobrarán mayor relevancia ante los cambios en el cálculo de horas extra y la necesidad de cumplir con nuevas disposiciones laborales.
Sin embargo, uno de los principales desafíos será lograr un balance entre productividad, cumplimiento normativo y expectativas del talento.
“Las empresas van a tener que medir las jornadas laborales con mayor rigor. Esto cambia la dinámica de trabajo y obliga a ser más eficientes en el uso del tiempo”, señaló Norma Godínez.
Sectores más afectados por la reducción de la jornada laboral
Con base en lo expuesto por Kelly, las empresas con operaciones continuas o esquemas 24/7 serán las más afectadas por la reforma, particularmente aquellas vinculadas a manufactura, industria automotriz, logística y textil, donde la operación no se detiene y los cambios en la jornada laboral implican ajustes directos en turnos, costos y capacidad productiva.
Por este motivo, la externalización de procesos puede convertirse en un habilitador clave para garantizar la continuidad operativa, permitiendo a las organizaciones redistribuir cargas de trabajo, acceder a talento especializado y evitar incrementos desproporcionados en costos laborales, especialmente por pago de tiempo extra que se eleva considerablemente con la reforma.
Para que estos sectores sigan funcionando de manera efectiva, las empresas deberán:
- Trabajar con proveedores que cumplan con la regulación vigente
- Establecer acuerdos con indicadores claros de desempeño y que aseguren el cumplimiento en materia fiscal, laboral y de seguridad social, especialmente ante un entorno de mayor supervisión por parte de las autoridades
“La clave está en entender la ley y adaptar los procesos internos para ser más productivos. Quienes lo hagan más rápido podrán reducir el impacto y mantenerse competitivos”, concluyó Norma Godínez.