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La normalización de responder mensajes fuera del horario laboral está cobrando facturas críticas a la salud de los mexicanos.
Por medio de un boletín, AFE-Liderazgo Consciente explicó que en los últimos años, se ha construido un ecosistema profesional donde la prontitud se confunde con la eficacia y la presencia digital constante con el compromiso.
Estar “siempre disponible” incluso en horario fuera de la jornada laboral, se ha convertido en una medalla de honor mal entendida, es visto como un compromiso con la empresa cuando realmente es una intromisión en la vida del trabajador.
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Indeed detalló que la sensación de estar disponible 24/7 es algo que permea a lo largo del tiempo, ya que para muchas personas el responder un correo, mensaje de texto o hacer una llamada fuera del horario laboral puede significar solo un par de minutos, sin embargo, puede convertirse en un hábito y una obligación que terminará cobrando facturas a nivel físico y psicológico.
Normalizar el responder mensajes fuera del horario laboral no surgió por una búsqueda de excelencia o de mayor productividad, sino de una erosión silenciosa de los límites.
¿Cómo afecta “estar siempre disponible” a los mexicanos?
De acuerdo con el informe “Burnout Laboral 2025” de Buk, plataforma para la gestión de Recursos Humanos, el 72% de los trabajadoras mexicanos experimentó burnout durante el último año.
Por su parte, Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa, expresó que la cultura de la urgencia se alimenta del miedo, del temor a perder oportunidades, a ser percibido como prescindible o a quedar fuera del flujo de decisiones si no se está “presente” digitalmente.
Sin embargo, estar conectado no significa estar creando valor, sólo significa estar reaccionando a estímulos externos, lo que fragmenta la atención y anula la capacidad de realizar un trabajo profundo.
Nora Taboada mencionó que: “existe una brecha peligrosa entre estar ocupado y ser productivo. La hiperconectividad genera una pérdida de claridad estratégica. El cerebro, en un estado de alerta permanente, prioriza lo inmediato sobre lo importante”.
Según datos de la plataforma Wellhub, cuatro de cada diez trabajadores en México reportan niveles altos de estrés vinculados directamente a jornadas que exceden las ocho horas diarias y a la imposibilidad de desconectarse.
“Esta saturación cognitiva no solo reduce la calidad del trabajo, sino que impide la innovación. Un colaborador agotado no tiene espacio mental para proponer soluciones disruptivas; solo tiene energía para sobrevivir al día”, agregó la especialista.
“Estar siempre disponible” afecta directamente a la salud mental de los empleados. En México, tres de cada cuatro personas padecen estrés laboral, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social y la Organización Mundial de la Salud.
Dejar de lado las necesidades personales por cumplir las necesidades de una empresa genera irritabilidad, insomnio y ansiedad; “al intentar ser indispensable, nos volvemos ausentes en nuestras propias vidas”, añadió la fundadora de AFE-Liderazgo Consciente.
¿Cómo evitar las consecuencias por estar disponible todo el tiempo?
La consultora organizacional aseguró que para romper este ciclo, la responsabilidad no puede recaer solo en el colaborador, porque un líder que envía correos en domingo o espera respuesta inmediata en la madrugada, está diseñando una cultura de burnout, aunque sus palabras digan lo contrario.
El reto para los líderes modernos es transitar hacia una gestión por objetivos y no por disponibilidad, esto implica:
- Establecer protocolos de comunicación. Definir qué canales son para emergencias y cuáles pueden esperar
- Respetar el derecho a la desconexión. Un concepto ya respaldado por la NOM-035 en México, que busca identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial
- Modelar con el ejemplo. Si el líder no se desconecta, el equipo sentirá que tampoco puede hacerlo
Trabajar más no te hace indispensable; te hace vulnerable al agotamiento y al error. La verdadera indispensabilidad proviene de la capacidad de aportar una visión estratégica y soluciones que solo un cerebro descansado y enfocado puede generar.
“En un mercado saturado de personas “siempre conectadas”, el profesional que sabe cuándo desconectarse para pensar con claridad se convierte en el activo más escaso y, por ende, el más valioso”, concluyó la autora de Felicidad Activa.